23 de septiembre de 2021, 13:52:17
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GP Países Bajos. La lógica de Márquez: dura caída para confirmar que vuelve a ser el mismo

EL IMPARCIAL

El piloto español sufrió otra una colisión potente.


Carlos Checa y otros afamados expilotos han apoyado una teoría fundamentada en la experiencia de primera mano. Cuando un piloto sufre una caída traumática, que le genera una larga lesión y recuperación, necesita volver a caerse para completar el proceso de rehabilitación y de regreso a la élite del motociclismo. Del mismo modo, ha de recuperar las buenas sensaciones y la seguridad en su pilotaje completando carreras y compitiendo. No cabe, dicen, tomarse un respiro si las cosas se tuercen una vez que se ha vuelto a los circuitos.

Esa es la hoja de ruta que ha seguido Marc Márquez, un guión que ha desembocado en la emotiva victoria en el Gran Premio de Alemania. En el trazado de Sachsenring, el ocho veces campeón del Mundial recogió el fruto al inmenso esfuerzo que ha derrochado desde que fuera operado en el final de la temporada 2019. En aquel punto comenzó un rosario de infortunios indigestos y graves, que bien pudieron minar la mentalidad de un campeón como pocos. De hecho, estaría fuera de las pistas más de ocho meses, toda vez que sufrió un accidente terrorífico en la primera prueba de 2020, celebrada en España.

Tres intervenciones quirúrgicas y toneladas de determinación y convicción en el renacer le llevaron a debutar ese curso en la tercera carrera, en Portugal. El pasado 16 de abril recibió el permiso médico y acordó probarse, tras conversar con la dirección de Repsol Honda, equipo que ha primado la salud del atleta por encima de cualquier ambición deportiva. Y el catalán retomó su pasión en el Autódromo Internacional do Algarve, tras haberse perdido las citas de Catar y Doha. Arrancó un sexto puesto en la parrilla y acabó séptimo en la carrera. Con problemas de movilidad en el brazo operado.

"Ha sido un fin de semana de muchas emociones, una explosión de emociones. Mentalmente me he liberado. Ha sido bastante duro. Me he vuelto a sentir piloto, aún no como quiero, no haciendo lo que quiero, pero sí lo que más deseo", declaró en el recinto luso, con los ojos vidriosos. Y confesó esto: "Miedo no sentí, pero, honestamente, cuando ves la caída de mi hermano (Álex Márquez) desde ahí o lo de Jorge Martín, inconscientemente, te viene un 'te puede pasar a ti'. Pero si tuviese miedo no podría haber pilotado como lo hice. Aunque aún no he entendido cómo rodé así de rápido. El caso es que salía sólo y bien".

Días después llegaría su primera caída, toda vez que volvió a la competición. Y el destino quiso que fuera en Jerez, trazado que dio comienzo a la tortura que le mantuvo en el dique seco caso nueves meses y llegó a hacer pensar en una retirada definitiva a nombres como Emilio Alzamora. En la clasificación del Gran Premio de España peleaba Márquez para acceder de forma directa a la Q2, cuando se cayó a 165 kilómetros por hora. Se le realizaría un TAC de urgencia, con todas las alarmas activadas. Y este fue el resultado: "Ha padecido una gran contusión cervical y de espalda". Nada más.

Magullado, pero con permiso para correr al día siguiente, explicó así lo vivido: "Para un atleta, los momentos más cruciales y de más dudas son ahora. ¿Hago o no hago? ¿Voy más? ¿Tiro más? Es ahí donde tienes que saber utilizar la experiencia (...) Tener la primera caída, en realidad, no quieres que llegue nunca. Pero estamos encima de una moto y vamos al límite, por lo que tarde o temprano iba a llegar. Que sea una caída fuerte pues tampoco ayuda, pero salir ileso, magullado pero ileso, y ver que te has caído otra vez y que no pasa nada, en cierto punto alivia porque piensas: 'Bueno, va, vamos a seguir'. Evidentemente que no me quiero caer, pero dije que volvería a ser el mismo Marc de antes y si quiero ser el mismo significa tomar riesgos, ir al límite". Finalizaría noveno ese fin de semana de catarsis.

Y en Le Mans, Mugello y Montmeló, las tres siguientes carreras, no pudo acabar. En Francia lideró hasta que en la octava vuelta se fue al suelo, descabalgado por su falta de fuerza. Su clase le llevó a retomar la competencia en el puesto 18ª, con el mejor ritmo de todos los pilotos. Escaló hasta la zona de puntos en sólo seis giros, mas, cuando restaban otras nueve vueltas se cayó en la curva seis. En ese punto, que le sacó del todo de la jornada, rodaba casi in segundo más rápido que el líder de esa cita, Jack Miller. Sin embargo, las sensaciones seguían creciendo en optimismo.

En Italia también chocó su cuerpo con el asfalto. Y señaló que "sabemos dónde estamos, sabemos hacia dónde queremos ir y seguiremos los pasos correctos semana a semana". En Cataluña, el 6 de junio, tampoco acabaría la carrera. Se fue al suelo en la curva 10. Pero, otra vez, rebosó ilusión y fe. Por vez primera se había sentido bien encima de la Honda RC213V. "Era el momento de arriesgarse, porque no tienen ningún sentido rodar por rodar. Evidentemente, estoy decepcionado por la caída, pero han sido unas buenas siete vueltas. Y sí, hoy puedo decir que he disfrutado, que he podido empujar. Por fin era Marc y para mí han sido las siete mejores vueltas del año. Estaba pilotando como quería y estaba en el grupo delantero. Pensé que era el momento de arriesgarnos. Al final, no me importa dónde estemos, no importa de dónde vengo y no me importa lo que la gente pueda decir si me caigo", sentenció.

Con ese bagaje, tres abandonos consecutivos, se presentó en Alemania la pasada semana. Y ganó. Su undécimo triunfo concatenado en Sachsenring se desarrolló liderando desde la primera vuelta hasta el final. Aguantando la presión de Miguel Oliveira. Había llegado a la orilla, a ese horizonte lejano y anhelado. Y rompió en llanto: "Aún no acabo de darme cuenta de lo que ha ocurrido, pero sí que es cierto que ha sido un momento difícil de mi carrera y esta victoria me va a ayudar mucho a continuar (...) Cuando crucé la línea de meta pensé en todas aquellas personas que me han ayudado a poder estar hoy aquí. La verdad es que es imposible salir de una situación así sin la ayuda de más personas, del equipo, de los médicos, el fisio, la familia y los amigos. De aquí no se sale sólo y la verdad es que me han ayudado y me están ayudando mucho".

"Cuando sufrí la lesión, siempre tuve la sensación de que volvería y fuerte. Pero la primera vez que piloté una moto de MotoGP en Portimao pensé: 'Uf, estoy lejos de mi nivel'. En ese momento me resultó muy duro y también en las siguientes carreras, pero lo que hice fue evadirme (...) Busqué algunos comentarios que me ayudasen mucho, como la llamada con Mick Doohan en Mugello. Él pasó una situación parecida en 1992 y 1993. Y pasé treinta minutos hablando con él", relató. Y analizó su futuro próximo señalando que este fin de semana, en Países Bajos, "volveremos a nuestra situación real" y proclamando que si no gana el Mundial este año, su posición final "no sé y no me importa".

Y este viernes, en Assen, cita en la que ha corroborado que tienen por objetivo acabar entre los diez mejores, se ha vuelto a caer. Se ha estrellado, de forma aparatosa, en la curva 11. El impacto ha sido a 137 kilómetros por hora, cuando pilotaba para batir el récord del circuito neerlandés. Mas, no ha sufrido lesiones. Se trata, por tanto, de otra muesca en el camino. Se siente tan bien como para llevar su cuerpo al límite. Aunque todavía no se haya adaptado del todo a la moto ni su anatomía se encuentre al 100%. Lo que sí luce normalidad es su competitividad.

"Me siento afortunado de haber salido ileso de una caída como esta, ya que son de las de hacerte daño cuando vuelas por los aires (...) Por la mañana me lo había tomado con calma y por la tarde iba a dar un paso adelante. Estaba yendo rápido y en ese punto no esperaba caerme", expuso, antes de aclarar lo ocurrido: "Es una de las curvas en las que todos los pilotos vamos contra la electrónica. Y la electrónica es la que nos libra de ese tipo de caídas, a no ser que inclines mucho o hagas algún movimiento con el cuerpo que no toque, pero no ha sido el caso". "No me ha parado la electrónica y es ahí donde estoy empujando muchísimo para mejorar de cara al futuro. Los pilotos de Honda estamos teniendo mucho 'high side' y eso te quita confianza, porque no sabes cuándo te volverás a caer de esa manera. Eso hay que intentar evitarlo a toda costa porque es donde el piloto se puede hacer daño", desglosó.

Por último, el catalán afirmó que "estoy intentando trabajar y entender, dando mis comentarios, para que lo mejoren de cara al futuro. Eso es un punto importante si queremos seguir mejorando". "Estoy preocupado, porque es una de las cosas a nivel de seguridad para los pilotos Honda que tenemos que mejorar. Si lo mejoramos, ganamos en confianza y podemos ir más rápido. Es una consecuencia. HRC está haciendo todo lo posible para mejorar, pero hay puntos que se nos escapan", precisó. Ya se siente cómodo como para reclamar a su equipo mejoras. Porque atisba su esperado resurgir triunfal.

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