17 de septiembre de 2021, 20:46:57
Opinión


Ni contigo ni sin ti...

Víctor Morales Lezcano


Al final del Protectorado en Marruecos corrían los años 1956-58. Mohamed V advirtió al gobierno español que todavía quedaba por recorrer un trecho antes de cerrar el capítulo de las fronteras entre el nuevo Estado magrebí y su vecino del norte.


Mohamed V aludía a los territorios de Ifni y Sáhara occidental retrocedidos a Marruecos entre 1969 y 1976. Se desplomó así el castillo de naipes de la operación “provincializadora” de aquellos territorios del noroeste de África.


Desde hace siglos, Melilla en el Rif oriental y Ceuta en la boca del estrecho de Gibraltar fueron proclamadas desde Madrid parte del Estado español. “Abandonistas” hubo en España desde las Cortes de Cádiz, y a lo que parece, no falta hoy quien anida en su fuero interior esa opción resolutoria.


Marruecos, antes de sufrir los recortes que introdujo en su soberanía el Tratado de Fez (1912), había proclamado en más de una ocasión la necesidad de incorporar las dos ciudades españolas al territorio del sultanato. Después de 1956-57, el Majzen y el partido del Istiqlal particularmente, no han perdido ocasión alguna para relanzar la reivindicación alauí sobre Melilla y Ceuta. Una ocasión se le presentó en bandeja de plata a Rabat, con la visita de los reyes de España a las dos ciudades a principios de noviembre de 2007, cuyo confuso resultado todos recordamos. Los habitantes españoles de Melilla y Ceuta se sumaron con fervor a la visita real, mientras que Mohamed VI llamó a su embajador en Madrid para consultas, previa manifestación de descontento por la -presunta- improvidencia de la Moncloa y del Palacio de Santa Cruz en esta visita real a Melilla y Ceuta.


Ni contigo ni sin ti, tienen nuestras penas remedio: he aquí una coletilla aplicable a los rifirrafes hispano-marroquíes de siempre.
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