15 de septiembre de 2019, 11:47:13
Opinion


PARTIDO COMUNISTA ETARRA DE LAS TIERRAS VASCAS

Luis María ANSON


Todo el mundo sabía que el PCTV era una máscara de Eta. También Zapatero y su Gobierno. Pero en pleno proceso de rendición, el líder socialista pactó con Eta, en la negociación política de tú a tú entre el Gobierno y la banda, que los terroristas estarían en las instituciones vascas.

Hay que reconocer que Zapatero fue consecuente. Después de varias fintas para quedar bien ante la galería, el presidente sólo impugnó de las listas de ANV para las municipales y de las de PCTV para las autonómicas a los candidatos etarras en zonas en las que no podían ganar. Así se consumó el engaño, el embuste y la tropelía.

Da vergüenza ajena leer las declaraciones de los responsables socialistas en los días en que Zapatero decidió que el PCTV y ANV tuvieran representación en el Parlamento vasco y en los municipios. Sólo con cinismo se puede hacer frente hoy a una situación que exige responsables y dimisiones. Los Tribunales de Justicia no han fallado contra el PCTV o contra ANV. Han sentenciado contra Zapatero, contra la frivolidad, la ligereza, los engaños de Zapatero. El presidente hizo la pasada legislatura una excelente política cultural, acertó en las grandes decisiones económicas y sociales, llevó a cabo la política radical que le convenía, pero se equivocó completamente en la negociación con Eta, en su afán de presentarse a las elecciones como el pacificador.

Ahí están los resultados. El PCTV y AVN, deslegalizados pero con diputados y concejales cobrando del erario público en beneficio de Eta. Y con unos horizontes encrespados y turbios.
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