17 de septiembre de 2019, 4:34:21
Mundo

BODA del presidente de FRANCIA con la ex modelo carla bruni


Nicolas Sarkozy pronuncia el "sí, quiero" por tercera vez



Este verano fue elegido entre los diez hombres más elegantes del planeta. Y a partir de hoy estaría incluido también en cualquier tipo de listado de los diez varones más pasionales de los cinco continentes. Y es que tres meses después de conocer a su novia, Nicolas Sarkozy, se ha casado este sábado con ella. La ex modelo y cantante Carla Bruni bien puede presumir también ahora de haberse llevado al altar, inmediatamente después de conocerle, como rezan las buenas novelas románticas, al mismísimo presidente de Francia.

Así pues, al final, las campanas de boda han sonado esta mañana en el Elíseo. La pareja se conoció hace más de dos meses y medio, justo después de que el presidente se divorciara de su segunda mujer. Y todo parece indicar que fue amor a primera vista, aunque luego lo expusieran a los ojos de todo el mundo. Ahora, en cambio, el secreto y la discreción han rodeado el matrimonio entre Sarkozy, y la franco-italiana, Carla Bruni, celebrado a media mañana en el palacio presidencial, en el centro de París.

Así lo ha anunciado en un primer momento la emisora RTL, afirmando haber obtenido esa información de varios testigos presentes en la ceremonia, que corrió por cuenta del alcalde del octavo "arrondissement" de París, pues el Elíseo está situado justamente en ese barrio de la capital francesa.

Poco después, el mismo oficiante de la ceremonia ha confirmado la noticia a otra emisora, Europe 1. "Casé a dos electores del octavo distrito que viven en el número 55 de la rue Faubourg Saint-Honoré", ha anunciado en tono casi de broma Francois Lebel, pues todo el mundo sabe que esa es la dirección oficial del palacio presidencial.

Lebel ha precisado que la boda tuvo lugar en el primer piso del Elíseo, en presencia de "unas 20 personas, los familiares cercanos y algunos amigos". "Todo ocurrió normalmente y la ceremonia duró, según lo normal, unos 20 minutos. La esposa iba de blanco y estaba maravillosa, como siempre, y el esposo tampoco estaba mal", ha añadido con humor el alcalde. Este también ha descrito la ceremonia como "un momento de intimidad familiar, de gran sencillez y, visiblemente, de gran emoción y afecto entre los esposos". "Les deseo mucha felicidad", ha terminado.

Por su parte, el portavoz de la Presidencia, David Martinón, se ha negado a realizar comentario alguno. Pero a partir de ese momento, Francia ha dejado de tener el primer presidente divorciado de su historia. Este "título" le correspondía a Sarkozy desde mediados de octubre pasado, cuando tras un mes de agudos rumores sobre una irreconciliable crisis matrimonial, él y su ahora ya ex esposa, Cecilia Cigañer, bisnieta de Albéniz, anunciaron oficialmente su divorcio.

La historia de amor con Cecilia
A Cecilia, Sarkozy la conoció el día en que la casaba con otro. Por aquel entonces era el joven alcalde de Neuilly-sur-Seine, un barrio acomodado y señorial a las puertas de París (vamos, una especie de Puerta de Hierro madrileña). Y, como alcalde del citado distrito le correspondía celebrar las bodas que en él tenían lugar. Entre esas estuvo la de una joven Cecilia con un presentador televisivo casi 20 años mayor que ella llamado Jacques Martin, muy conocido en Francia y recientemente fallecido en 2007. El "flechazo" fue inmediato. Nicolas se enamoró perdidamente. El estaba casado, a ella la acababa de casar. Durante los siguientes diez años mantuvieron una relación amorosa por encima de sus respectivos "legítimos" y los hijos con estos, dos chicas ella y dos chicos él. Al final, legalizaron su amor con un matrimonio que duró casi 13 años y del que nació un hijo, Louis, de diez.

Pero todo esto ha quedado convertido este sábado en pasado, tapado por el tercer "sí, quiero" pronunciado por Sarkozy a sus 53 años y el segundo para Bruni, que a sus 39 años tiene también un hijo de siete años de su anterior unión, ante pocos testigos.

Estos últimos fueron por parte de Sarkozy, Nicolas Bazire, un amigo muy cercano del presidente francés, ex colaborador del ex jefe del Estado Edouard Balladur y actual mano derecha del dueño del grupo LVMH, Bernard Arnaud. La testigo de la ex modelo fue Mathilde Agostinelli, responsable de la comunicación de la firma italiana Prada en Francia, amiga desde la infancia de la ex modelo y, coincidencias de la vida, gran amiga también de la ex esposa de Sarkozy, Cecilia. A Agostinelli se "culpó" de que Cecilia hubiese elegido un Prada para la jura oficial de su entonces marido como
presidente de la República, a finales de mayo de 2007, contraviniendo la tradición hasta ese momento seguida por todas las primeras damas: vestir una de las exclusivas firmas francesas, la "marca" por antonomasia del país. Y también precisamente fueron Agostinelli y su marido una de las dos parejas de amigos con los que Nicolas y Cecilia pasaron el último verano como casados, tan solo dos meses después de haber ganado las presidenciales, en unas vacaciones en un exclusivo enclave de la costa este estadounidense. Una estancia que levantó fuerte polémica en Francia y por la que en ese momento el presidente francés tuvo que explicar que habían sido sus amigos quienes les habían invitado y habían pagado los gastos.

Como Napoleón I
Ahora, pese a haber perdido la soltería, Sarkozy ha ganado un nuevo récord. "Históricamente es la primera vez que un presidente de la República se casa durante su mandato y además en el Elíseo", ha recordado el alcalde Leber. Este puso la nota culta al explicar que "el último jefe del Estado que se casó en el ejercicio de sus funciones, si mi memoria no me falla, fue Napoleón III y antes que él, Napoleón I".

Además, también ha evitado cuidadosamente dar explicaciones y, sobre todo, que la prensa supiese con antelación sus planes. Así, la boda se ha preparado en el más absoluto de los secretos, pues pese a la cercanía de los testigos, otros amigos muy allegados al presidente francés no fueron informados de la misma, como señalaron a RTL al ser contactados por la misma. Además, el propio mandatario ya pronosticó en su mensaje de felicitación de Año Nuevo a la prensa, que los medios de comunicación se enterarían de que se había casado, "sólo cuando hubiese ocurrido". Esas palabras
destaparon "la caza a la boda". De ahí que a mediados de enero, el diario regional francés "L’Est Republicaine" ya les casase. En esa ocasión, el periódico -cuya credibilidad se había visto respaldada después de que en octubre pasado fuera el primero en difundir los rumores de separación de los Sarkozy- publicó que la boda había tenido lugar el 10 de enero, pocas horas después de la cumbre franco-española que ese mismo día se celebró en París. La noticia, al final, no fue desmentida oficialmente por el Elíseo, pero tanto la madre de la cantante como esta última, a través de una entrevista de promoción, negaron su veracidad.

Hoy, Sarkozy ha cumplido su promesa: casarse en la intimidad. Una palabra bastante extraña hasta ahora a su relación con Bruni, que decidieron dar a conocer nada menos que con una visita a Eurodisney, a principios de diciembre. Poco después, para demostrar que iban "en serio", la ex modelo lo acompañó en la parte privada de un viaje oficial a Egipto, a finales de año, que levantó ríos de tinta y polémica. Y, por si las cosas no habían quedado lo suficientemente claras, a principios de enero también se dejaron ver junto con el hijo de ella visitando la ciudad jordana de Petra.

Ahora en cambio, lo que se espera con expectación es una foto oficial del enlace. Por el momento, la única que lo ha comentado fue Bernardette Chirac, pues por una coincidencia la ex esposa del presidente Jacques Chirac, a quien ha sucedido Sarkozy, se encontraba en los estudios de RTL en el momento de la difusión de la noticia. "Les envío mis mejores felicitaciones. Ella es muy, muy guapa y se que son muy, muy felices", ha dicho. "Una boda en el Elíseo es algo formidable", ha añadido la ex
primera dama al juzgar que para un presidente de la República "es mejor tener un compañero al que decir todo lo que se necesita decir y que no se puede decir a todo el mundo. Además es útil; la soledad nunca es buena, a todas las edades y no importa qué cargo se tenga".

La opinión pública francesa
Sin embargo, los sondeos de las últimas semanas no han entrado en el lado humano de Sarkozy pero sí en la repercusión política de sus últimas actuaciones. Y así, la última encuesta hecha pública el viernes señalaba una drástica e imparable bajada de popularidad del presidente que, del 60% de apoyos que contaba tras su elección, cuenta ahora sólo con la aprobación del 41% de sus ciudadanos. A los franceses parece no gustarles que su presidente esté más interesado en su historia de amor que en hacer realidad lo que les ha prometido: mejorar la economía de sus bolsillos. Y
tampoco aprueban que mientras Sarkozy tiene previstas para los próximos meses unos recortes y unas reformas que hacen presagiar un apretón del cinturón para el ciudadano medio, que él ostente una vida de poder, de riqueza, de lujo y belleza con su desde hoy mujer, llevándola de vacaciones en aviones privados de amigos multimillonarios, como señaló a los cuatro vientos la oposición socialista.

Con las municipales de marzo a la vuelta de la esquina y una pérdida de peso de los conservadores en las principales ciudades –incluida París donde su actual alcalde socialista parece abocado a reconfirmarse en el cargo-, Sarkozy podría haber pensado que la vuelta a la tranquilidad en su vida marital con una boda apasionada y discreta, de las de "de novela", podría devolverle la simpatía popular perdida.
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