15 de septiembre de 2019, 12:16:10
Opinion


ACIERTA ZAPATERO

Luis María ANSON


Me ha gustado que José Luis Rodríguez Zapatero, en Nueva York, y en medio del zarandeo de la crisis, con Bush cantando la palinodia, haya afirmado que mantendrá el 0,7 del PIB español en beneficio de los países en vía de desarrollo.

El gran desafío del siglo XXI es la justa distribución de la riqueza mundial. Arnold Toynbee anticipó en 1974 que se iba a iniciar una III Guerra Mundial no convencional: la del terrorismo y la inmigración, como consecuencia inevitable de un capitalismo salvaje que estaba haciendo a los países ricos cada vez más ricos y a los pobres cada vez más pobres, en la comparación entre el primer mundo y el tercer mundo del subdesarrollo.

La solución al gigantesco problema no pasa por la caridad ni por las ayudas cicateras de los fondos monetarios internacionales. Pasa porque en la sociedad mundial, los países ricos paguen impuestos en favor de los pobres, con el estricto control de cómo se va a administrar ese dinero para que no acabe en los bolsillos de dictadores, reyezuelos y caudillos. Se trata de hacer lo mismo a escala mundial de lo que se ha hecho a escala nacional en las democracias occidentales.

Bien por Zapatero. La crisis era un pretexto óptimo por eludir el pago de ese impuesto en ayuda de las naciones desfavorecidas. Ha tenido el valor el presidente del Gobierno español de reafirmarse en su decisión de pagar el 0´7% y lo ha dicho en una nación que, siendo la primera potencia del mundo, es proporcionalmente una de las que menos ayuda, mientras sus grandes empresas, gracias a la globalización, se aprovechan de la desrregulación fiscal de muchos países pobres para multiplicar los beneficios. Eso lo he explicado, de forma meridianamente clara, José Luis Sampedro, que ha sido siempre la independencia intelectual y la lucidez de juicio.

El Imparcial.  Todos los derechos reservados.  ®2019   |  www.elimparcial.es