22 de septiembre de 2021, 8:05:56
Mundo

Bajo mínimos tras la guerra fría


Rusia reactiva sus relaciones militares con el mundo árabe-musulmán



El desmoronamiento de la URSS dejó a Rusia exhausta. Sin embargo, gracias a sus recursos energéticos y mineros, y al potencial técnico y científico acumulado desde la segunda Guerra Mundial, el Kremlin ha renacido de sus cenizas como el ave Fénix y está desplegando de nuevo su potencial militar y nuclear (¿civil?) en buena parte del mundo.

El hasta hace poco presidente y hoy primer Ministro Vladimir Putin se ha encargado de llevar en persona propuestas, contratos y acuerdos militares y estratégicos con los principales países árabes e islámicos, que en tiempos soviéticos fueron sus aliados.

Argelia

La visita que hizo Putin en 2006 a Argelia le permitió realizar un progreso sensacional en el mercado de este país norteafricano. Con contratos cercanos a los 7.500 millones de dólares, Argelia se ha colocado como tercer cliente de la industria de defensa rusa, tras China e India. Y algunos analistas creen posible que en los próximos años se coloque en cabeza. Las compras de armas dejan boquiabiertos a los servicios de inteligencia occidentales: cazas polivalente Mig-29 de última generación, cazabombarderos pesados Sujoi-30, aviones de entrenamiento, baterías de misiles tierra-aire S-300 (la joya de la defensa antiaérea rusa) y Tunguska-M1, carros de combate T-90S, el más moderno de los blindados dotado de protección NBQ, y misiles anticarros Metis y Corvet. Para completar la reactivación de su alianza estratégica, Moscú formará de nuevo centenares de expertos y oficiales militares argelinos, tanto en las Academias rusas como en el propio país norteafricano, que ayudarán a modernizar el armamento que ya posee Argel, herencia de la era soviética.

Libia

En abril de este año Putin visitó Tripoli donde se reunió con Gadafi. Resultado, entre otros, que Libia renueva las compras de armas a su antiguo aliado por valor de 3. 800 millones de dólares: sistemas de defensa antiaerea S-300, Tor M1 y Buk M1-2, lanzagranadas múltiples Grad, cazas Mig-29 y Sujoi-30, aviones de entrenamiento Yak-130, helicópteros, carros blindados T-90 y hasta un submarino de nueva generación. Y, al igual que en Argelia, Putin se comprometió a modernizar el material de guerra que Gadafi compró en tiempos soviéticos.

Irán
La reactivación de las relaciones entre Rusia e Irán datan de comienzos del siglo, hacia el año 2000. Moscú se defiende de las críticas occidentales alegando que todo el armamento que suministra al régimen de los ayatolás es puramente defensivo.

Sin embargo, Estados Unidos y su aliado preferente Israel, se inquietan de la venta de misiles antiaereos S-300 de alcance medio, y de las baterías misilísticas costeras desplegadas a lo largo del Golfo Pérsico. Además de helicópteros, aviones y sistemas de detección de última generación.
Las relaciones militares entre el Kremlin y Teherán, que comenzaron con el ayatolá Jatami, han seguido y mejorado con el actual presidente Ahmadineyah. Tanto que Moscú ha accedido a formar expertos iraníes en su elitista Centro de perfeccionamiento espacial de Samara.



Medio Oriente
La Rusia de Putin mantiene las relaciones ancestrales con Egipto, a pesar de que este país se haya volcado en su alianza estratégica con Estados Unidos tras su reconocimiento de Israel. Pero Moscú seguirá modernizando el armamento ruso vendido a Egipto en el pasado. Otro tanto hará con Siria, donde el anuncio del suministro de misiles antiaereos y de material terrestre ha hecho saltar las alarmas en Tel Aviv, al sospechar que podría terminar cayendo en manos del Hezbollah libanés. Con Yemen, a pesar del peso secundario de este antiguio aliado de la URSS, Rusia ha conseguido vender sus cazas Mig-29 y proporcionar al régimen de Aden defensa antiaérea.


Arabia Saudita
Quizás donde la preocupación occidental es más alarmante sea en las nuevas relaciones militares que el Kremlin está tejiendo con los países del Golfo aliados de Estados Unidos. Arabia Saudita ya ha mostrado que quiere diversificar sus aprovisionamientos de armas, en favor de Rusia. La visita a Moscú del príncipe Bandar Ben Sultan, secretario general del Consejo de Seguridad Nacional saudí, permitió acelerar la firma de un importante contrato ya en gestación, que entre otro material incluye 150 carros blindados T-90. Rusia vende además blindados a Kuwait y sistemas de misiles antiaereos a los Emiratos Arabes Unidos.

Vuelve la Vª Skvadra
La Marina de guerra rusa quiere retornar al Mediterráneo. Aunque el grueso de la flota de guerra se mantiene en el Báltico, en el Pacífico y, últimamente, en el Ártico que los estrategas rusos consideran prioritario, la vieja Vª Skvadra quiere volver a las aguas calientes del Mare Nostrum. Dispone ya de bases en varios puertos sirios, Tartus y Lataquia, y se sospecha que negocia en secreto para obtener ciertas ventajas en otros puertos del Mediterráneo meridional, como el argelino de Mers-El-Kebir. Según los expertos occidentales, por el momento la Marina rusa no tiene ni la capacidad técnica ni el dinero necesario. Pero su empeño es firme. Las maniobras navales previstas con Venezuela están haciendo revisar con urgencia todos los escenarios previstos por la inteligencia occidental.
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