6 de mayo de 2021, 20:59:28
Nacional

en trámite el nuevo Estatuto regional


Barreda: "Agua para todos sí, pero agua para todo, no"



Le veo muy satisfecho con el nuevo estatuto autonómico.

Hemos hecho nuestro trabajo. Lo hemos aprobado por unanimidad en las Cortes de la región, era condición necesaria para tener fuerza política. Es para mí una gran ilusión y, al mismo tiempo, una gran esperanza. Espero que el Congreso respete al máximo lo que ha salido por unanimidad de las Cortes.

¿Qué aporta a Castilla-La Mancha?

El objetivo del estatuto es más España, más Castilla-La Mancha, más y mejores servicios para los ciudadanos. Somos perfectamente conscientes de ser la parte de un todo, pero a nosotros nos corresponde defender esta parte y tenemos que hacerlo con fuerza y con firmeza, pero también con lealtad. Su legitimidad de origen está en la Constitución de 1978, y la Constitución es anterior a los estatutos. Como eso lo he dicho cuando hemos hablado de otros estatutos, como el catalán, ahora lo tengo que mantener por pura coherencia en relación con el estatuto de Castilla-La Mancha.

¿Se siente discriminado con respecto a otras comunidades autónomas?

No, en absoluto. Además, no soy victimista ni me gusta hacer política pensando sistemáticamente en el agravio, ni me gusta fomentar las comparaciones. Creo que Castilla-La Mancha es una Comunidad Autónoma como cualquier otra, con los mismos problemas y las mismas necesidades. Creo que ese todo que es España debe ser un único espacio de solidaridad e igualdad.

¿Hoy día observa esa igualdad?

En Castilla-La Mancha hemos ganado tiempo al tiempo, ya no tenemos ese factor diferencial que nos marcaba en relación con otros lugares de España como era el subdesarrollo. Me gusta hablar de una trilogía que está en la base que explica este salto hacia delante que hemos visto en Castilla-La Mancha, es una trilogía revolucionaria: la democracia en España, la autonomía en Castilla-La Mancha y nuestra incorporación a Europa y la utilización eficaz de los fondos de cohesión y estructurales, que nos han venido muy bien. La conjunción de estos tres factores es lo que nos ha permitido dar ese salto.

El punto caliente del estatuto es el agua. Su homólogo murciano, Ramón Luis Valcárcel, no ha tardado en mostrar su disconformidad. ¿Concibe aún el diálogo?

Siempre hay que estar dispuesto a escuchar y al diálogo, pero el diálogo debe tener una doble dirección. Todos aprendimos de pequeños que el Tajo desemboca en el Atlántico, no en el Mediterráneo. Sin embargo, el caudal del Tajo a su paso por Aranjuez, y antes de recibir al Jarama, lleva menos agua que el acueducto artificial que deriva el agua desde el Tajo hacia el Segura. No es que nos hayamos vuelto de repente insolidarios, es que Castilla-La Mancha ha crecido, ya somos 2.039.000 habitantes, necesitamos más agua. Además, nosotros no tenemos alternativas, no tenemos un mar que desalar, y Murcia sí. El eslogan de Murcia es “Agua para todos”, y yo digo: de acuerdo, agua para todos sí, pero agua para todo, no. Agua para que beban todos los españoles, sí; para mantener un desarrollo que no es sostenible a costa del desarrollo de otros territorios, no. Quiero que se aplique la ley y el sentido común.



Hace pocas fechas, pidió al presidente del Gobierno un pacto nacional por el agua. ¿Aún lo cree posible?

Un acuerdo siempre es beneficioso. Creo que hay unas bases, un denominador común, en el que podríamos estar de acuerdo, a partir del cual podríamos avanzar. Primero, que el agua para beber no le debe faltar a ningún español. Segundo, que estamos en el Estado de las autonomías y que, por tanto, debemos ser copartícipes en los órganos de gestión y planificación del agua. Por último, que tiene que haber una nueva cultura del agua, que no puede basarse en el desarrollismo que tuvo tal vez sentido hace 20 ó 30 años. Quisiera recordar que Castilla-La Mancha no forma parte de la España húmeda. Etimológicamente, La Mancha quiere decir “la seca”. Por tanto, no es que tengamos un problema coyuntural de agua, es que tenemos un problema estructural de agua.

¿Ganar la “batalla” del agua es la mayor aportación que puede legar a la región como presidente?

No me lo planteo en términos bélicos. Ya el objetivo de que se hable de la cuestión es importante, pero hemos conseguido mucho más. El otro día, el presidente de Murcia hablaba de un nuevo proyecto de trasvase desde el Tajo medio, y justificaba ese proyecto explicando que en la cabecera del Tajo no hay agua suficiente. Bienvenido. Es justo lo que yo llevo diciendo desde hace mucho tiempo.

María Dolores de Cospedal no lo tiene fácil. ¿Cree que defiende los intereses de Castilla-La Mancha independientemente de su cargo al frente de la Secretaría General del PP?

En el debate sobre el Estado de la Región se comprometió a mantener el texto del estatuto tal y como se consensuó en Castilla-La Mancha. Confío en que, de la misma manera que lo aprobamos juntos, ahora lo defendamos juntos.

¿Teme que la nueva ocupación de la presidenta del PP regional pase factura al PSOE en las próximas elecciones autonómicas?

No. Nosotros hacemos lo que corresponde independientemente de lo que haga o deje de hacer la oposición. Mi Ejecutivo gobierna con claridad y con firmeza, independientemente de lo que haga o deje de hacer el PP, cuya colaboración es muy estimable y sería deseable que mantuviera una actitud constructiva, sobre todo ahora que hay dificultades.

Redujo el número de consejerías como respuesta a la crisis. ¿Recoge ya los frutos de la reestructuración de su Gobierno?

Es prematuro, pero sí se nota que se trata de un gobierno más reducido, más coordinado y más fácilmente coordinable. Está organizado en torno a dos grandes áreas para hacer frente a esta situación específica: económica y socio-sanitaria. Por otra parte, hemos hecho un ahorro considerable de altos cargos, no solamente de consejeros. Es momento de austeridad y hemos predicado con el ejemplo.

Salgamos por un momento de estas tierras. ¿Sigue manteniendo la misma confianza en Zapatero?

Es un apoyo crítico, yo no estoy en ningún sitio para aplaudir ciegamente y, de hecho, en los ámbitos en los que tengo oportunidad de intervenir, siempre digo lo que pienso, y no siempre gusta.

¿Es difícil pedir cuando se pertenece al partido que ocupa La Moncloa?

A veces, los enfrentamientos con los tuyos son más costosos y más dolorosos, pero son también necesarios cuando son inevitables.

Hablar de pedir con la que está cayendo quizá sea una frivolidad. ¿Cuál es la magnitud de esta crisis?

Estamos ante una crisis internacional de unas consecuencias insospechadas. El que no se alcance todavía a ver sus límites agrava las circunstancias porque afecta a la confianza y podemos decir, sin exagerar, que estamos ante la primera gran crisis de la mundialización. Se plantea en unos términos inéditos, de tal forma que la analogía que podríamos establecer con el crack del 29 y la depresión de los años 30 se puede establecer sólo hasta cierto punto, aunque el origen sea similar.

¿Cómo la está liderando Zapatero?

La respuesta que tienen los estados ante una crisis de estas características es limitada, lo cual no dice que no haya margen para hacer cosas, y estamos obligados a apurar ese margen tratando de dar todas las respuestas que estén en nuestra mano. Hay algunas limitaciones, como que España ahora ni siquiera puede recurrir a la devaluación de la moneda, porque la política monetaria ya no depende del Gobierno sino de una entidad supranacional. Además, ahora vemos cómo estamos padeciendo decisiones que han tomado multinacionales que operan al margen de los estados, por eso es curioso comprobar cómo, después del descrédito que ha tenido lo público, de que triunfaran las tesis neoliberales, ahora desde el corazón del sistema se adopta una medida de intervención consistente en inyectar 700.000 millones de dólares, lo cual quiere decir que muchas cosas de gran calado han cambiado, y esto no ha hecho más que empezar.

Volvamos a su día a día. Por aquí pasó José Bono, y su sombra es alargada. ¿Considera que ha logrado estampar su sello en la política regional desde su llegada y ganarse el cariño de los castellano-manchegos?

Eso tampoco me ha obsesionado lo más mínimo. No sé si la sombra de Pepe Bono es alargada pero sé que es una buena sombra, no tiene mala sombra y no la ha tenido nunca. No tengo complejo de Edipo, no necesito matar al padre. De hecho, aquí hemos tenido una transición ejemplar, porque le puedo poner muchos casos en los que el sustituto y el sustituido han acabado muy mal.

¿Comparte su ambición o su principio y final de trayecto es Castilla-La Mancha?

Tengo una vocación muy claramente regional, no me planteo ninguna otra meta. Me gusta mucho lo que hago, me gusta donde lo hago, tengo muy claro por qué lo hago y el compromiso con Castilla –La Mancha es un estímulo enorme que me satisface plenamente.

En junio rechazó formar parte de la Ejecutiva Federal Socialista…

Por una consideración elemental, y es que tengo que dedicar todo el tiempo a la región, el contrapunto con la situación de la presidenta del partido de la oposición que, según ella misma dice, dedica dos días a la semana a Castilla-La Mancha. Me parece insuficiente.

Joaquín Leguina, en declaraciones a EL IMPARCIAL, habló precisamente de la Ejecutiva. Dijo que se “aplauden” todas las “ocurrencias” y que no hay debate.

Que lo explique Joaquín Leguina, es suya la frase. Siempre me ha parecido una persona muy interesante e intelectualmente muy penetrante.

¿Castilla-La Mancha por encima del partido?

Sin duda ninguna, es mi obligación como presidente. Dicho esto, es perfectamente compatible con la lealtad al conjunto. Me gusta que seamos la parte de un todo, el todo es España, pero a mí me corresponde hacerlo bien en Castilla-La Mancha y, en la medida en que lo haga bien aquí, seré leal y seré más eficaz con el todo.

¿Más calle que despacho?

Es como interpreto mi obligación. Hay que hacer mucho trabajo de despacho, yo no he estudiado nunca tanto como ahora, ni cuando hice las oposiciones o redacté la tesis doctoral. Al mismo tiempo, necesito palpar la realidad, conocerla de cerca, verla, que no me la explique nadie, por eso hago a la semana más de 5.000 kilómetros. Me comporto como el alcalde de Castilla-La Mancha en lo que se refiere a la proximidad y el conocimiento de la realidad.

Doctor en Geografía e Historia, miembro del CSIC, profesor titular de Historia Contemporánea... ¿Hay algo que eche de menos?

Procuro hacer pedagogía política mientras desempeño la presidencia, quizá es lo que queda de mi vocación docente e investigadora. Mis obligaciones docentes, otra cosa es la investigación, serían de, aproximadamente, tres horas semanales, que es lo que hago a primera hora del lunes de cualquier semana. Si no tienes pasión, es mejor que te dediques a otra cosa.

¿Cómo se han portado los Presupuestos con Castilla-La Mancha?

En lo que se refiere a las inversiones, bien. Es lo que más me interesaba, porque tenemos el objetivo de hacer todo cuanto esté en nuestras manos para estar en las mejores condiciones posibles cuando pase la crisis, que no sabemos cuándo ocurrirá pero que acabaremos superando entre todos.

¿Qué riqueza no reflejan los baremos sobre los que se confeccionan los presupuestos?

Estamos presumiendo mucho de las energías limpias y renovables. Somos ya los primeros productores en energía solar y eólica, pero me gusta decir que le energía más limpia de Castilla-La Mancha es la de sus hombres y sus mujeres, y que la materia prima que funciona hoy es la materia gris, la inteligencia de una sociedad, por eso queremos invertir en educación, en formación y en I+D.

Restan dos años para el fin de su legislatura. ¿Cuál es su principal proyecto?

El concepto “crisis”, en el ideograma chino, se compone de dos elementos: riesgo-peligro y oportunidad. Vamos a ver si conjuramos el riesgo y el peligro y aprovechamos la oportunidad.





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