20 de octubre de 2019, 13:08:02
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Ghilas salva al Celta de la derrota en el tiempo de descuento



Ya desde el inicio del partido la promesa de entretenimiento que tuvieron los sufridos espectadores fue muy pobre. El Alicante, en el inicio, se limitó a cerrar bien los espacios a su rival y a cortar el poco juego de su rival con faltas oportunas. Claro que el Celta le puso muy fácil ese trabajo debido al conservador planteamiento de Pepe Murcia, que alineó sólo tres futbolistas no defensivos en el once, lo que hacía muy complicado atacar con un mínimo de posibilidades de éxito la portería visitante.

El partido se convirtió muy pronto en un ejercicio de impotencia en el ataque celeste difícil de digerir para los aficionados del conjunto celeste que siguen acudiendo a Balaídos. Sin apenas acercarse a la portería de Unanua, la ocasión más clara de la primera mitad fue un disparo escorado del visitante Azkoitia. Y es que el equipo de Garitano, una vez comprobada la inoperancia céltica en ataque, fue poco a poco estirándose en busca de una opción de sorprender a Notario, aunque sin la convicción necesaria para suponer un peligro real.

El paso por las duchas sirvió a los jugadores célticos para aclarar un poco sus ideas y en la segunda parte parecieron dar un paso adelante.

Así los vigueses, que seguían acusando la misma espesura en ataque, se encomendaron a los balones colgados como principal argumento, lo que alcanzó para que a Renan la cayese en la frontal un rechace que enganchó con potencia para batir (1-0) a Unanua a los cincuenta y ocho minutos. El gol y la ventaja celeste tuvieron un efecto distinto al esperado. El Alicante salió espoleado hacia la meta rival, mientras que los vigueses perdieron el control del partido.

A pesar de su poblada defensa, los de casa no parecían ser capaces de controlar lo que pasaba en su área. Sobre todo, cuando entre Notario y sus centrales se hicieron un lío y le regalaron un balón suelto a Azkoitia, que sólo tiene que empujarla para firmar el empate a uno (m.75). El naufragio vigués continuó su curso ante el crecimiento del Alicante, que cada vez creía más en sus posibilidades. Fruto de su insistencia, el colegiado pitó un penalti dudoso por manos de Fajardo al borde del área.

Notario detuvo el lanzamiento del lanzamiento de Ismael, pero sólo fue un dique contra la inundación celeste, que se presumía inexorable. Peña abrió una nueva vía de agua en el minuto 86 con una patada injustificable que le valió la expulsión y en la siguiente jugada Francisco tuvo todo el tiempo del mundo para marcar el 1-2 con un cabezazo en el balcón del área pequeña.

Cuando la victoria alicantina parecía hecha, el Celta salvó los muebles con un balón largo que recogió y remató David Rodríguez. Unanua pudo rechazar el disparo, pero el balón le cayó a Ghilas con todo a favor para salvar un punto para su equipo.
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