14 de noviembre de 2019, 7:40:55
Sociedad

brutalmente agredido


Un perro tiroteado busca familia adoptiva



Zal, un pastor alemán macho que fue tiroteado, brutalmente agredido y abandonado en el interior de un contenedor de basura por su anterior dueño en la localidad gaditana de Barbate está buscando ahora una familia adoptiva que pueda darle la "vida que se merece".

En declaraciones a Europa Press TV, su dueña actual que lo tiene en acogida, Raquel Jiménez, manifestó que Zal fue recogido por un guarda forestal del "interior de un contenedor de basura" en un polígono industrial de la localidad, a lo que añadió que su antiguo dueño se tomó las molestias de meterlo en "una bolsa de basura", después de pegarle "dos tiros" y no pudieron dar con él porque el perro no tenía chip.

"Este guarda estuvo varios meses dándole de comer en el mismo polígono, pero nadie se preocupó de curarlo hasta que a través de una amiga me enteré de lo sucedido y recogimos a Zal", indicó Raquel.

Asimismo, explicó que cuando lo recogieron estaba agonizando de los dolores, tenía las piernas "en carne viva" e incluso le faltaban "las uñas de las patas traseras", a lo que sumó que "apenas podía moverse" y temía a todo el mundo, "hasta le daba miedo subirse a un coche o que lo acariciaran".

Intento fallido

En este sentido, aseguró que lo llevaron a varios veterinarios pero el intento fue fallido, ya que todos coincidían en que "no podían hacer nada por Zal", pero finalmente hubo "uno en el Puerto de Santa María (Cádiz) que se preocupó por él y logró curarlo".

Tras hacerle varias pruebas e intervenirlo quirúrgicamente, este veterinario dio con lo que le pasaba a Zal. "El perro había recibido varios tiros y tenía dos balas en la columna vertebral, que fueron muy difíciles de encontrar", indicó su dueña de acogida.

"Ahora, siete meses después, Zal es un perro como cualquier otro que camina bien y corre a su manera, pero corre. Le cuesta hacer sus necesidades pero ya no es el perro asustado que recogimos al que no le podíamos ni siquiera acariciar", sentenció Raquel.

Su dueña de acogida aseguró que es un perro "muy cariñoso", que le encanta estar en casa y es todo una "alegría" verlo comer y luchar por vivir porque, como reiteró, "para nada se siente un perro maltratado".

"El problema es que aún tiene filaria porque hasta ahora no ha estado lo suficientemente fuerte para tratarlo con medicamentos y no tenemos el presupuesto necesario para su cura. Además, dentro de unos meses por problemas de trabajo voy a tener que abandonar la ciudad y no voy a poder hacerme cargo de él, por lo que estoy buscando una familia que lo adopte, le de cariño y la vida que se merece", concluyó Raquel.


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