24 de enero de 2020, 13:07:06
Opinion


Sarah Palin, los dinosaurios y Darwin

Julio Sanjuan


Uno de los debates más sorprendentes dentro de la reciente campaña para la presidencia en Estados Unidos, tuvo que ver con la polémica en torno a la Teoría de la Evolución propuesta por Darwin hace ahora 150 años. La senadora por Alaska se declaro abiertamente partidaria del Creacionismo. La doctrina Creacionista defiende que nuestro planeta y todos los seres vivos que en el habitan fueron creados por Dios hace 6.000 años. Para ser congruente con la misma, la Sra. Palin aseguro, sin ningún rubor, que los seres humanos y los dinosaurios convivieron juntos en la tierra en aquellos tiempos. El que todos los registros fósiles así como los estudios de genética molecular coincidan en que los dinosaurios se extinguieron hace 60 millones de años y que nuestra especie apareció hace tan solo 200.000 años, es para la Sra. Palin una anécdota de esos “pesados” científicos que se empeñan en llegar al conocimiento a través de métodos empíricos. Al fin y al cabo, como dijo un creacionista de finales del siglo XIX: ¿quién nos asegura que esos registros fósiles no los esparció Dios por todo el planeta con el propósito de divertirse a costa de los ingenuos humanos?. El que la Iglesia católica, después de más de un siglo de encarnizada lucha contra las ideas de Darwin, acabara reconociendo en 1996 la realidad incuestionable de la Teoría de la Evolución a través de un comunicado de la Academia Pontificia de las Ciencias, tampoco es un argumento convincente para la Sra. Palin. Quizás el frio de Alaska y el calor del desierto de Arizona, sea una buena vacuna contra las peligrosas influencias de esos teólogos empeñados en compatibilizar la fe con los conocimientos científicos.

El tema no dejaría de ser una bochornosa/divertida anécdota si no fuera porque la Sra. Palin era la candidata a la vicepresidencia del país más poderoso de este planeta y porque, según las últimas encuestas, el 48% de los norteamericanos comparte sus ideas creacionistas. ¿Cómo podemos intentar entender esta situación en el siglo XXI?

Un posible argumento sería la falta de información. D. Dennett defiende esta posibilidad cuando escribe: “Para decirlo de una manera terminante pero honrada, quien dude hoy de que la variedad de la vida en el planeta fue producida por un proceso de evolución es simplemente un ignorante, un ignorante imperdonable en un mundo en el que tres de cada cuatro personas han aprendido a leer y a escribir”.

Sin embargo, es muy probable que la Sra. Palin, sepa leer y escribir y también que tenga acceso a la información. Las mejores y más rigurosas páginas web de divulgación de la Teoría de la Evolución están realizadas por Universidades de Estados Unidos. Por eso, en mi opinión, la razón del auge del creacionismo es más profunda que la simple falta de información. La razón de este empecinamiento en lo irracional quizás resida en la propia esencia de la naturaleza humana. Desde la filosofía una de las definiciones más habituales del ser humano es que somos “animales racionales”. Pero nuestra historia y la realidad cotidiana demuestran, una y otra vez, que nuestra conducta no se rige por la razón sino por nuestro estado emocional. Como dijo alguien, actuar racionalmente en el ser humano es como montar en bicicleta, lo hacemos solo de vez en cuando. Todas las investigaciones recientes en neurociencias apuntan en ese sentido: nuestro cerebro es una víscera emocional.

Muchos defienden que la clave para salir de este atolladero reside en la educación. Es cierto que incorporar las Teoría de la Evolución en las escuelas es un requisito imprescindible para avanzar en extender una comprensión científica del mundo que nos rodea y de nuestro propio origen. El problema es que una parte importante de la población humana sigue prefiriendo el pensamiento y la explicación mágica. La explicación mágica es más entretenida y más sencilla de aprender. Por otro lado, la ciencia es cada vez más compleja y su divulgación una misión muy difícil a veces casi imposible.

Con todo el respeto hacia el derecho en las creencias y las religiones, pienso que tenemos la obligación de trasmitir a las próximas generaciones una visión científica y racional del origen del mundo y de nosotros mismos. Es muy posible, sin embargo, que pese a todos los esfuerzos sea inevitable que aparezcan muchas personas como la Sra. Palin. Personas que prefieren creer que en un tiempo pasado todos los seres vivos surgimos de repente y que nuestros antepasados tuvieron la suerte de convivir con el Tiranosaurus Rex.
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