13 de diciembre de 2019, 23:40:18
Opinion


DESDE FRAGA A CARRILLO: REFORMA DE LA CONSTITUCIÓN

Luis María ANSON


La Constitución de 1978 ha proporcionado treinta años de paz, progreso y estabilidad. Sin prisa pero sin pausa ha llegado el momento de retocarla. Hace dos años planteé públicamente la necesidad de la reforma constitucional. Ahora los principales líderes políticos desde Manuel Fraga a Santiago Carrillo están de acuerdo.

     Hay que eliminar la discriminación por razón de sexo en la sucesión a la Corona. Es necesaria también la modificación del título VIII, de forma que el Senado se convierta en una efectiva cámara territorial y finalmente es imprescindible cerrar el Estado de las Autonomías. Ni una trasferencia más y devolución al Gobierno de España de todas las competencias en Educación. Ese es el punto clave de la reforma. No parece de recibo que si el partido vencedor de las elecciones generales no obtiene mayoría absoluta tenga que someterse al chantaje de los nacionalismos periféricos, primero para la investidura del presidente y, después, cada año, para la aprobación de los presupuestos. La voracidad de los nacionalismos como explicó Ortega y Gasset a Azaña en 1932 será siempre insaciable. Cada vez que el PP o el PSOE no consiguen mayoría absoluta, los líderes nacionalistas vascos, catalanes, gallegos, la emprenden a dentelladas con el Estado, arrancando año tras año suculentos pedazos que comprometen ya la unidad de la nación española.

     Treinta años radiantes de la Constitución. Si queremos disfrutar de ella otros treinta habrá que reformarla, adaptándola a la nueva realidad de España.
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