2 de abril de 2020, 21:35:22
Sociedad

se acusan mutuamente


Los acusados por la brutal paliza a Alba mantienen versiones opuestas



La madre de Alba y su compañero sentimental han negado haberle propinado la brutal paliza que la dejó en coma en marzo de 2006, pero han mantenido versiones opuestas de lo sucedido, en las que incluso han lanzado sospechas sobre la implicación del otro en los maltratos.

En medio de una gran expectación mediática, ha comenzado en la sección 21ª de la Audiencia de Barcelona el juicio por el "caso Alba", un episodio de maltrato infantil que dio la voz de alarma sobre la descoordinación de las administraciones en la protección de los menores y comportó la firma de un protocolo de actuación entre las instituciones implicadas para casos similares.

Por la brutal paliza propinada a Alba, actualmente incapacitada a consecuencia de ese maltrato, su madre, Ana María C., y su compañero sentimental, Francisco Javier P., afrontan una pena de 19 años de prisión solicitada por la Fiscalía por intento de asesinato, violencia doméstica habitual y delito contra la integridad moral.

La madre de la pequeña se ha negado a contestar a las preguntas del fiscal, la acusación particular ejercida por la Generalitat -que pide 26 años de cárcel para los procesados- y la defensa de su pareja.

En respuestas sólo a su defensa, Ana María C., que ha declarado con frases lacónicas y aire ausente, ha explicado, como hiciera en sus anteriores declaraciones en fase de instrucción, que la noche del 4 de marzo de 2006, cuando ocurrió la brutal paliza, Alba quedó en coma tras quedarse a solas en casa con su compañero.

La madre de Alba ha asegurado que nunca vio que su hija tuviera moratones y que sólo en dos o tres ocasiones se percató de que cuando la niña se quedaba a solas con Francisco Javier P., ésta la llamaba, pero no le dio importancia, por lo que cuando el acusado se quedó a cargo de la menor no pensó que la niña pudiera correr peligro.

Completamente opuesta es la versión que ha ofrecido Francisco Javier P., que ha asegurado que Alba estaba en su habitación jugando con Maite -hija del procesado y su anterior pareja- cuando Ana María C. y él oyeron un fuerte golpe, por lo que acudieron al cuarto y encontraron a la niña tendida en el suelo.

Francisco Javier P. ha negado haber puesto la mano encima a la niña y ha apuntado que en tres o cuatro ocasiones observó en la pequeña moratones, pero que cuando él preguntaba a Ana María cómo se los había hecho ésta le contestaba que en el colegio.

No puede hablar ni andar
Alba, la niña maltratada por su madre y su compañero sentimental, para los que la Fiscalía y la Generalitat piden entre 19 y 26 años de prisión, es capaz de comprender y de expresar emociones, pero no emite más que sonidos guturales y palabras sueltas y va casi siempre en silla de ruedas.

A pocos meses de que se cumplan tres años de la brutal agresión que recibió en su entorno familiar más próximo en Montcada (Barcelona), Alba, que ya ha cumplido ocho, está ingresada en un centro tutelado de la Generalitat especializado en menores con grandes discapacidades.

La silla de ruedas es su compañera permanente, aunque es capaz de caminar algunos metros con ayuda de muletas, y requiere de la atención permanente de otra persona para realizar las actividades básicas, según han explicado fuentes judiciales.

La madre de la niña y su compañero se sientan en el banquillo de los acusados en un caso que puso además al descubierto las negligencias y los errores de coordinación de las administraciones implicadas, que se revelaron incapaces de evitar tanta violencia. En su escrito de conclusiones provisionales, el fiscal pide 19 años de prisión para la madre de Alba y su compañero por intento de asesinato, violencia doméstica habitual y delito continuado contra la integridad física.

La Generalitat, como acusación particular, pide 26 años de prisión para ambos acusados por delitos de lesiones, de violencia habitual y de tratos inhumanos y degradantes. Alba, con sólo cinco años, recibió una paliza en marzo del 2006 presuntamente de manos de Francisco Javier P., el compañero sentimental de su madre, y quedó en coma a consecuencia del maltrato.

Las mismas fuentes judiciales, cercanas al caso, han señalado que Alba ha sido sometida ya a tres intervenciones para intentar paliar los efectos de las palizas y es propensa a coger enfermedades - como una meningitis - debido a que su sistema inmunológico está muy debilitado.

Pese a sus limitaciones, la niña asiste al colegio y mantiene buenas relaciones con su entorno.

Su padre, que reside en Huesca, acude cada quince días a visitarla al centro donde está ingresada, aunque no ha solicitado todavía su tutela.
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