12 de diciembre de 2019, 3:05:31
Opinion


ANV no gobernará en Azpeitia



El Ayuntamiento de Azpeitia, hasta ahora en manos de ANV, será gobernado en adelante por el PNV. Los nacionalistas han conseguido sacar adelante la moción de censura contra el alcalde de ANV por no condenar el último atentado de ETA, que terminó con la vida de un empresario de la localidad. La operación ha sido posible gracias al apoyo de EA, que prestará sus firmas para que los peneuvistas consigan la mayoría necesaria para gobernar. Desde la formación soberanista han justificado la decisión alegando que “cualquier alcalde de cualquier localidad que no es capaz de oponerse al asesinato de un convecino queda automáticamente inhabilitado para ocupar ese cargo”.

Es, sin lugar a dudas, una buena noticia que EA se haya sumado a la iniciativa para expulsar a ANV del consistorio de Azpeitia. Sin embargo, si analizamos las razones que arguyen, llegamos a la conclusión de que, si el nuevo asesinado no hubiera sido un “convecino”, EA nunca hubiera apoyado una moción de censura contra ANV. Es más, si ETA no hubiera asesinado al empresario Ignacio Uría, el PNV jamás habría impulsado una moción de censura contra la formación abertzale. Cabe, por tanto, preguntarse qué ha de ocurrir para que los nacionalistas que rechazan la violencia actúen contra ANV. ¿Cuántos “convecinos” más deben morir? O, ¿cuántos ciudadanos, sean o no convecinos? ¿Debemos esperar una víctima en cada municipio gobernado por los seguidores de ETA para que ANV sea desplazada del poder?

Ahora que Gobierno y oposición están de acuerdo en la necesidad de disolver aquellos ayuntamientos donde gobierna ANV, son los nacionalistas los que deben dar el paso. El Ministerio de Justicia ya ha comenzado a buscar indicios para expulsar ANV de los consistorios, pero solo podrá echarles de aquellos municipios donde gobiernen con mayoría absoluta. En aquellas localidades administradas por coaliciones que incluyen a Aralar o EA la Justicia no puede actuar. Para estos casos, la vía alternativa para expulsar a ANV consistiría en promover mociones de censura como la de Azpeitia, y es en este punto donde los nacionalistas deben dar la cara y dejarse de ambigüedades: o están con la democracia, o están con ETA.
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