28 de febrero de 2021, 11:00:59
Opinión


Hamas rompe la tregua con Israel



Uno de los conflictos más enquistados del mundo, si no el que más, vuelve estos días a ser actualidad. El alto el fuego decretado hace medio año entre Hamas e Israel expiraba hoy, y no había trascurrido ni una hora cuando milicianos de la Yihad islámica lanzaban tres cohetes Al Kassam contra un Kibbutz cercano a Gaza, afortunadamente sin causar víctimas. Pocos días antes de que expirase la tregua, Israel había manifestado su disposición a renovar los acuerdos firmados. La misma voluntad había en Estados Unidos, principal auspiciador del cese temporal de hostilidades. No ha podido ser.

Bien es verdad que, durante estos últimos meses, ni Hamas ni Israel habían cedido demasiado en sus posiciones, pero al menos, se notaba una cierta relajación en la tensión endémica que vive la zona. No era perfecto, aunque sí un atisbo de futuro. Nada. Tampoco esta vez. Cada vez que algún miliciano palestino ha caído en combates con el “Tsahal”, en Tel Aviv, Haifa y demás ciudades israelíes no se han visto imágenes de ciudadanos disparando al aire sus armas en señal de júbilo. Más que nada, porque no se han producido. Casi siempre que algún cohete palestino causa víctimas israelíes –por fortuna, no ha ocurrido en esta ocasión-, suelen escucharse en Gaza ráfagas de “kalashnikov” y gritos de alegría.

Por otro lado, generalizar nunca conduce a nada bueno y es obvio que no todos los palestinos son criminales. Su situación es angustiosa, fundamentalmente para los que viven en la franja de Gaza. Eso sí, Israel no es el único culpable. Bien es cierto que podría hacer algo más para aliviar su situación. Pero también es verdad que el mundo árabe se lava las manos ante un problema que les viene de perlas. Los réditos son evidentes: mantener en permanente tensión al principal aliado de Estados Unidos en la zona y tener la excusa perfecta para justificar el fundamentalismo islámico. Sólo Egipto, y en calidad de país limítrofe, interviene a veces para evitar que la frontera de Gaza se convierta en un coladero. No obstante, lo hace porque no le queda más remedio. Parece evidente que la postura al respecto de la nueva administración de Obama resultará fundamental. En cuanto a la Unión Europea, buenas palabras y poco más. Mientras no hable con una sola voz –lo cual, a día de hoy, se antoja utópico-, su fuerza será escasa. Y entre tanto, llega la Navidad. Precisamente a una tierra que oyó por primera vez aquello de “paz en la tierra a los hombres de buena voluntad”. Va siendo hora.

El Imparcial.  Todos los derechos reservados.  ®2021   |  www.elimparcial.es