10 de diciembre de 2019, 22:39:03
Opinion


En defensa del jamón

Eugenio Bregolat


Mahoma fue más caritativo con nosotros que Confucio al prohibir consumir carne de cerdo a los musulmanes. Así evitó que hoy la mayor parte de jamón ibérico pasara a las plutocracias árabes. Cada día China devora 1,6 millones de cerdos, más del 90% del total de la carne que consume. El más famoso jamón chino es el de Yunan; muy salado, se utiliza como ingrediente en sopas y otros platos. Los chinos son reacios al consumo de carne cruda -hasta que prueban el jamón ibérico.


Dejamos estos días el año chino del cerdo, en el que China levantó su prohibición a la importación de jamón español. Lo saludamos como una importante victoria comercial. Puede que pírrica.


En torno a 200 millones integran las nuevas clases rica y media, fruto del desarrollo económico (ingresos familiares por encima de los 10.000 euros anuales). En 2025 se estima que más de la mitad de la población entrará en estas categorías. Las nuevas clases sociales adquieren nuevos hábitos gastronómicos: beber vino o champán y ahora comer jamón de bellota.


Nos podría consolar la capacidad del mercado chino para producir imitaciones, sólo que en el caso del jamón ibérico y en un país de gourmets no habrá manera. "Lo copiamos todo menos a tu madre" dicen en Shanghai. "Y el jamón ibérico"-habrá que añadir.


El aumento de precios es muy probable a medio plazo. Más que defendernos de las importaciones chinas, como piden algunos en el mundo desarrollado, de lo que habrá que protegerse es de las exportaciones hacia China. Por si el jamón empieza a escasear, habrá que ir pensando en un arancel a la exportación, en defensa de una parte única e irrenunciable de nuestro patrimonio nacional.
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