18 de enero de 2020, 22:27:52
Opinion


Sumariamente: se venden secretos

Javier Zamora Bonilla


Vivimos tiempos en que todo tiene que airearse públicamente sin ningún comedimiento, como si actuásemos en un gran hermano global, y en que la justicia parece dictarse más en los medios de comunicación que en los juzgados, quizá porque en éstos las sentencias llegan con varios años de retraso respecto a la inminencia de la noticia. El derecho a la información se impone por encima de cualquier otro derecho fundamental. Todo esto es un contrasentido, y conviene que estén claros algunos puntos:
1) Lo más importante es que los delitos se persigan y se castiguen, es decir, que haya justicia, pero no conviene confundir la justicia jurídica con la “social” o “mediática”.
2) Para que haya verdadera justicia es fundamental una instrucción rigurosa de cada caso, que garantice en todo momento los derechos de los implicados, los cuales, mientras no haya sentencia judicial firme, deben ser tratados como inocentes, sin perjuicio de las precauciones que prevé la ley, incluida la prisión preventiva.
3) Los medios de comunicación deberían ser muy precavidos en no juzgar por adelantado y en no interrumpir la labor judicial. Para esto haría falta un código ético periodístico, del que estamos a años luz, y ciertamente parece bastante difícil de conseguir dada la mezcla de intereses empresariales y políticos en los grupos de comunicación. El papel de los medios es muy importante para crear el clima que permita impulsar la persecución de determinados delitos, incluso para lanzar denuncias públicas con información contrastada, conseguida por diversos cauces, pero no deberían servirse de sumarios secretos en tanto que la desvelación del secreto sumarial es delito y, sobre todo, dado que la utilización de esos sumarios puede vulnerar el derecho a la presunción de inocencia. ¿Quién repara el daño del que ya ha salido en la prensa como “supuesto” culpable?
4) Tan importante como condenar a los culpables es garantizar a los inocentes su dignidad y honor.
5) Sin una justicia mucho más rápida y eficaz, armonizada con los tiempos vitales de la sociedad en que vivimos, es imposible cualquier solución a este problema, porque los medios de comunicación no van a esperar varios años para poder tratar determinados asuntos. Sería conveniente un acuerdo entre los juzgados y los medios de comunicación, dentro de ese código ético general del que hablaba, para hacer la información judicial mucho más transparente y también para poner algunos límites, por ejemplo: que no se airé ningún caso que esté bajo secreto sumarial valiéndose de informaciones del sumario mientras éste esté instruyéndose. Para que esto se cumpliera habría que perseguir con todo rigor cualquier revelación del secreto sumarial.
El respeto al secreto sumarial no es una cuestión menor si de verdad creemos en el Estado de derecho y en las garantías de los derechos y libertades fundamentales. No importa que los implicados sean de mayor o menor fuste social, empresarial o político, pues lo importante es el perjuicio difícilmente reparable que puede causarse a personas concretas.
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