21 de septiembre de 2021, 3:26:55
Opinión


¡Viva la Monarquía de bananaña! ¡Viva!

Laila Escartín Hamarinen


España es uno de los territorios nacionales europeos que puede presumir de una de las civilizaciones más antiguas. Mientras que aquí construían catedrales y castillos, y componían poesía y canciones, en Finlandia (permítanme comparar estos dos países pues los conozco bien por ser hija de los dos) aún no escribían: allí la prehistoria termina en el 1100 A.D. Una vez que descubrimos esta realidad histórica, no podemos más que sorprendernos al comparar estas dos sociedades europeas en la actualidad: Finlandia es la civilizada y España la incivilizada. Allí hay bienestar social para todos; el paro es casi inexistente; es una sociedad limpia y honesta; apenas existen ya las diferentes clases sociales; no hay corrupción; la ley se aplica rigurosamente; las calles y demás lugares públicos están limpios; el transporte público es eficaz; es uno de los países donde más se lee; todo funciona bajo el infalible principio del sentido común, y los partidos políticos apenas difieren en sus programas: lo que es bueno para uno, es bueno para todos. Aquí, me he topado recientemente, una vez más, con historias para no dormir: el Ayuntamiento de Cádiz, para paliar su falta de fondos económicos, se dedica a robar dinero del ciudadano, cobrando directamente de su cuenta bancaria un impuesto sobre un piso que ya no es suyo desde hace más de veinte años, y que además ha prescrito hace cinco, ¡increíble!; el ministro de justicia va con su familia y el juez más polémico a cazar a una finca propiedad del estado en la que está prohibido cazar; la policía de Sevilla le roba la cocaína a los camellos, a los que generosamente no hacen presos, para luego venderla ellos y ganarse un plus; tiemblo ante la perspectiva de caer en manos de la justicia porque ni hasta Kafka podría imaginar cómo terminaría. Sin mencionar lo sucio y descuidado que está todo y la baja calidad de las bibliotecas y colegios públicos. España no es un país de derecho, además no entiendo como mandan a la cárcel a gente por traficar con 50 gr. de hachís, mientras que a los asesinos de niñas los dejan libres. España no tiene ni pies ni cabeza, y es una sociedad que tiene todo lo malo del individualismo (cada uno a lo suyo) y del colectivismo (gregarios como ovejas), además de ser corrupta hasta la médula –supongo que esto es herencia del Imperio Romano –. Más que país de Europa, España parece una república bananera en versión monárquica, podríamos rebautizarla con un nombre más descriptivo: Bananaña. ¡Si al menos disfrutáramos de las bananas!
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