6 de diciembre de 2019, 15:05:20
Sociedad

en un año, 50 actos violentos


Se agudiza la persecución de los gitanos en Hungría


La escalada del odio en Hungría hacia los gitanos es preocupante y el sistema legal no basta para frenar las cada vez más frecuentes muestras de racismo que causaron la muerte a siete personas de etnia romaní.


Cinco organizaciones no gubernamentales, entre ellas la Unión para las Libertades Civiles (TASZ), han denunciado la escalada del odio en Hungría hacia los gitanos es preocupante. Su representante, Balázs Dénes, ha dicho que lo que sucede en el país es un verdadero pogromo contra esta comunidad.

En un año las autoridades húngaras han registrado más de 50 actos violentos contra la población romaní, que causaron la muerte de siete personas, según datos de la TASZ. El último caso fue en febrero en la aldea de Tatárszentgyörgy, escenario del asesinato de un gitano y de su hijo de cinco años, que fue otro eslabón en la cadena de violencia desatada contra esta etnia.

La Policía, después de días de investigaciones, ha admitido que "los ataques mortales contra gitanos están relacionados entre sí" y que posiblemente se trate de un mismo círculo de criminales.

György Ligeti, experto de la "Fundación Kurt Lewin - Por la Tolerancia", explicó que la experiencia general es que en periodos de depresión económica la mayoría tiende a culpar a las minorías de los problemas que vive el país. Agregó que debido a que muchos gitanos viven en la miseria, ha aumentado la posibilidad de que algunos se conviertan en "delincuentes de supervivencia". Esto irrita a la mayoría, que atraviesa también por problemas existenciales, y que en muchos casos tacha a todos los romaníes de delincuentes.

Los partidos y organizaciones de extrema derecha, que forman "una muy pequeña minoría, pero muy visible", son capaces de aprovecharse de esta situación, cuando hablan del "crimen gitano", tal como lo hace el partido Jobbik o la Guardia Húngara. La situación es tan grave que esta semana la Comisión Europea contra el Racismo y la Intolerancia (ECRI) del Consejo de Europa y la secretaría de Exteriores estadounidense han criticado a Hungría por el aumento del racismo en el discurso público.

En Hungría, que cuenta con 10 millones de habitantes, viven, según algunos cálculos, unos 600.000 gitanos, cuya integración es una tarea pendiente desde la caída del Telón de Acero, en 1989.
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