10 de diciembre de 2019, 7:23:07
Opinion


El sistema financiero de Madrid y la crisis de San Isidro

Pedro J. Cáceres


Hay que agradecer al empresario de Las Ventas que haya contado su verdad, que no es la absoluta, con pelos, señales y cifras. Y luego los interesados que repliquen, con la ambigüedad que hacen siempre, y sea el público el que se manifieste, al menos con datos que le incumben (por ser su dinero). Datos, a lo mejor, no exactos pero indiciarios para que el ciudadano analice y si se quiere equivocar lo haga por sí mismo y sus venalidades, y no inducido por sospechas sesgadas producto de la opacidad habitual en los taurinos.

El viernes compareció José Antonio Martínez Uranga y, en rueda de prensa, anunció las combinaciones de San Isidro y Feria Aniversario. Toreros como Ponce y José Tomás –el resto hace bulto para la bulla intencionada sobre las ausencias- no están en el elenco. Tampoco actuarán Cayetano y el rejoneador máximo triunfador de Madrid y toda España en su arrollador 2.008. Su ambición de torear tres tardes colisionaba con la misma exigencia de Hermoso de Mendoza en tal caso, lo que colapsaría la entrada de otros rejoneadores con ambiente teniendo en cuenta que Pablo pide un veterano por delante y que los festejos, de a caballo, programados son 4 (uno fuera de abono).


Ausencias de Ponce y José Tomás

El motivo es similar, si se quiere con matizaciones: económico. José Tomás habría pedido en torno a los 70 millones (el año pasado fueron 47.5 por tarde) y a Ponce se le pidió rebajara sus honorarios en atención a la situación de crisis a lo que el torero no accedió y a partir de ahí viene los recelos y cruce de declaraciones de acusación de culpa. Ponce estima que tal crisis en San Isidro no existe manejando un dato tan real como relativo. El empresario, astuto en el caso Tomás dando cifras, zorreó en cuanto al tema Ponce al callar que su pretensión estaba en una rebaja del 30 %.

Uranga opera con cifras absolutas: tiene que prorratear los beneficios de un mes de toros, supuestamente sin crisis, con una temporada de otros cuarenta o cincuenta espectáculos, casi en su totalidad en situación crónica de depresión y cuya debilidad hace suponer sean afectados con mayor virulencia por la tal crisis.

No ha habido acuerdo entre las legítimas pretensiones de unos y los números del otro sin que por ello haya que invocar, demagógicamente, a un jurado popular y no estrictamente económico la responsabilidad de las partes ante terceros. Estos juicios gratuitos se hacen cuando el dinero “al rojo” es de otros. Si bien el trato en la gestión de la contratación de Ponce induce a falta de voluntad por parte del empresario.

Otro dato, no rebatido por la oficialidad, es que la plaza, a lleno completo, afora, descontado IVA, 71.5 millones de pesetas (en taurino, la peseta sigue siendo moneda de curso legal), lo que supone que reventando todos los días, más los ingresos por televisión -que se intuyen-, el mes de ferias hace una caja en torno a los 2.500 millones de pesetas.

Ahora detraigan de ahí, los cerca de 400 que cuesta en conjunto abrir la plaza más de treinta días en lo que se llaman gastos generales. Y los 1.000 kilos que “buitrea” la Comunidad; pues el periodo mayo-junio es la carga de la prueba sobre el canon.

Con poco más de 1.100 millones, más los bares, almohadillas y algún evento hay que liquidar todo lo que se entiende por San Isidro y otros 40 festejos de la temporada, con sus más de 10 kilos de gastos de abrir plaza (sin canon), y procurar que te quede para un café….con porras, pero un café.

El dato puede ser exagerado, no por verídico, pero sería conveniente recordar que bajo este régimen, el primer año, un julay ávido de protagonismo perdió 500 kilos, y -aunque le sobraban- se dolió al castigo al primer puyazo saliendo de “naja”. Miró hacia abajo y vio sangre en la pezuña, miró al frente, en un espejo, y no entendía como en una carrera de uno solo, quedó segundo.

Es el valor que le faltó el viernes a Martínez Uranga, denunciar la inviabilidad del pliego y la contumacia en sostenella y no enmendalla de la Comunidad.

Si bien hubiera tenido que argumentar por qué licitó la segunda vez, y tras el, sus competidores que se aproximaban, cuando no rebasaban los mil millones que hipotecan cualquier acción de calidad sostenible en la que antes de llegar este equipo provincial era la primera plaza del mundo. Licitaciones, dos, en las que no faltó, ente otros, Simón Casas.

La responsabilidad, una vez más, de frenar la competencia feroz por hacerse con Madrid es de La Comunidad por no poner un techo asequible al concurso y abrirlo a la usurera subasta sin tope para favorecer la entrada de ladrilleros de cabecera, lo que yo llamé “Plan Aguirreche”, toros por cemento. Para ser claros, el torero mejor pagado en Madrid desde 2005 ha sido Esperanza Aguirre, más de treinta bolos por tarde y puesta en todas. Así durante cinco años, con este. Y así, hasta cuando????

¡Claro que el ciclo, en conjunto, es, para su extensión, mediocre! Pero no más que la mayoría de los últimos veinte años. Mal de muchos….epidemia.

Este serial presentado tiene dos problemas: uno ético y otro estético. El ético es congénito desde 2005, en que la necedad de los taurinitos de La Comunidad llevó a dividir un ciclo compacto en dos ferias: en la que la clásica hace rehén a la inventada respecto del abono lo que hace que en esta se concentren una serie de combinaciones que tienen poca tacha en detrimento de los veintitrés días anteriores.

El otro es de “sonido”. Suena a cutre, cierto. Y de clase. Un grupo reducido de clase media ocupa en demasía los sitios y la responsabilidad de la clase alta, por presencias cortas de algunos de estos o las ausencias sabidas.

No se ha estirado ni compensado esa clase media, que la hay, en beneficio de mucho meritorio que además sus nombres suenan poco a torero; y el toreo es, por encima de todo, estética y armonía. Y éste factor si es responsabilidad del empresario al que su frustración en contratar a J.Tomás y Ponce le erosionaron tiempo, ideas y recursos para que “sonara” de otra forma.

El caso de Aparicio no es nuevo en el toreo y siempre hubo fórmulas por la variante. César Jiménez, por su trayectoria brillante de inicio y la controversia en los últimos años es valor, al menos con son. Entre los veteranos, una vez anunciados Esplá y Frascuelo, hubiera sido buen momento para anunciar a Juan Mora (de los “mora” de la feria el de mayor y mejor currículo, caché, prestancia, elegancia y estilismo, con gran diferencia). Y entre los jóvenes poner más carne en el asador para convencer a Teruel a confirmar y haber diseñado una confirmación para Joselito Adame pareja a la anunciada y abortada el año pasado).

Gallo es el único de Salamanca que se ha quedado fuera; con 24 años, porte y hechuras, más una salida en hombros de novillero y una oreja en 2006.Las maneras de un Salvador Vega en el hoyo, tal como ha salido la feria, merecen otra oportunidad, por mayor crédito que aspirantes casi desconocidos por contrastar.

A lo peor, no es que la feria hubiera ganado en calidad e interés, que –pienso- también, pero hubiera “sonado” más en estéreo.

Resumiendo. ¡Al lío!

Lo que sí se sabe es que la Comunidad de todo este río revuelto “se lleva” (sí, se lleva) 1.000 millones de pesetas sin que el público que aporta ese dinero –público- no sepa más sobre la depredación que la Institución hace de tal dinero.

Lo que falla es el sistema y por ello toda la responsabilidad del deterioro de una feria, una temporada, una plaza etc. sea totalmente en origen de la Comunidad. Cuyo escaparate isidril, de sus incompetentes miembros, son los atestados burladeros del callejón. Lugar visible durante un mes, y cercano, para dirigir las críticas sobre la situación de desahucio de prestigio de la primera plaza del mundo. Ese es el camino, y luego las urnas, y no otro.
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