21 de junio de 2021, 14:45:41
Sociedad

SEGÚN LOS SONDEOS


La vida privada de Sarkozy, su principal lastre



Así lo afirma un sondeo publicado el viernes por el diario Le Figaro en el que la mayoría de sus compatriotas consideran que el comportamiento de Sarkozy en los últimos meses "se corresponde mal" con el esperado de un jefe de Estado.

Desde que la popularidad de Nicolas Sarkozy empezó a caer en picado hace más de tres semanas, los analistas habían señalado que el descontento de los franceses no se debía tanto a la política o a las medidas de su gobierno, sino a la imagen y el comportamiento del propio presidente en los últimos meses.




Castigo popular
Para esos expertos, los malos sondeos eran la expresión de un "castigo" popular a Sarkozy por un exhibicionismo de su vida privada considerado desmedido. Un exhibicionismo que empezó con el anuncio de su relación con la ex modelo y cantante Carla Bruni convocando a una nube de fotógrafos en Eurodisney, prosiguió con los viajes de la pareja a Egipto y Jordania, mezclando la oficialidad de esas visitas con unas lujosas mini-vacaciones privadas, y terminó con una boda relámpago en el Elíseo, a los tres meses de haberse conocido.

Ahora, esta opinión se ha visto respaldada por el sondeo de Le Figaro, según el cual, un 82% de franceses piensan que "el comportamiento referente a la vida privada" de su jefe del Estado "se corresponde mal" con el esperado de aquel que debe dirigir el destino del país en los próximos cinco años. Sólo un 18% piensa que la actuación de Sarkozy es afín a la esperada de un presidente de la República.

De acuerdo con el sondeo realizado por Opinión Way para el periódico conservador y LCI, el sitio Internet de Tele France 1, para la gran mayoría de encuestados a través de Internet, la boda de Sarkozy con Bruni hace dos semanas no ha cambiado lo esencial: que la vida privada de su presidente es el mayor perjuicio para su imagen.

Más importante su vida privada
Esta opinión se mantiene también entre su electorado conservador. En este último grupo, un 65% se declara contra el comportamiento presidencial frente a sólo un 35% a su favor. "Los franceses tienen el sentimiento de que Nicolas Sarkozy se ocupa más de su vida privada que de los asuntos de sus ciudadanos", señaló el director de estudios políticos de OpiniónWay, Bruno Jeanbart, para explicar el resultado de la encuesta.

De ahí que su juicio sea "casi unánime, sobre todo porque además se refiere a la imagen de una institución tan importante como la presidencial". Según el responsable del sondeo, a este juicio se une la "impaciencia" de los franceses, que se esperaban grandes resultados de Sarkozy. Este había vivido en "estado de gracia" con la opinión pública desde su elección, en mayo de 2007. Mes tras mes, los sondeos confirmaban indiscutiblemente su supremacía. Para sus compatriotas era una especie de "mesías" que cumpliría sus promesas y devolvería a Francia el prestigio internacional y el estatus económico perdido.

Cambio de rumbo
Ahora, el excesivo protagonismo de su vida privada sobre su política les ha llevado a cambiar de rumbo. Y de ahí, el giro de los sondeos, especialmente negativo dadas las elecciones municipales del 9 y 16 de marzo, que se esperan positivas para la oposición socialista y todo un descalabro para el presidente y su mayoría conservadora.

Precisamente este electorado, aunque se muestre muy crítico con Sarkozy en su vida privada, sigue apoyando en general la "presidencia" de su líder. Sobre todo, un 57% aprecia su estilo directo "de expresarse". Pero, sin embargo, al 51% del electorado conservador no le gusta el excesivo protagonismo de Sarkozy también a nivel gubernamental, porque deja poco margen de maniobra a los miembros de su ejecutivo.

Equilibrio
Como Jeanbart señaló en las páginas de Le Figaro, este resultado se explica porque los franceses "buscan el equilibrio", quieren un presidente "siempre en acción" pero, al mismo tiempo, que sepa también trabajar en equipo, sin centralizar el poder excesivamente.

Sarkozy, sin embargo, sale bien parado del sondeo por lo que respecta a su forma de dirigir la política exterior francesa y su comportamiento en los viajes oficiales o misiones realizadas en el extranjero.

Para el 58% de los encuestados, el conservador ha sabido comportarse hasta ahora como corresponde a su función al recibir a otros líderes, en clara referencia a esa controvertida visita realizada en noviembre por el libio Muhamar Gadhafi a París, que levantó una gran polémica.

Impulsivo amor por Bruni
Pero respecto a las elecciones de marzo, el sondeo muestra cómo el 34% de los encuestados piensa que ganará la oposición de izquierdas frente a un 31% favorable al partido de Sarkozy.

Mientras tanto, el presidente hace intentos para cambiar la mala opinión que su impulsivo amor por Carla Bruni ha creado entre los franceses. Intentos que, por el momento, parecen revelarse vanos, porque ahora, cualquier declaración que hace, en cualquier situación y contexto, sólo parece avivar el fuego de la polémica... en su contra. Ejemplo de ello es la propuesta que lanzó hace dos días en una celebración con los líderes de la comunidad judía parisina.



Ante estos, Sarkozy propuso que cada niño francés de 9 años "adopte" el recuerdo de otro pequeño muerto en el holocausto. La iniciativa causó encendidos debates, criticando desde la "aberración" que supone que niños de esa edad carguen con el peso del recuerdo de un difundo hasta su presunta demagogia, ya que según algunos analistas políticos, Sarkozy quiso enmascarar así su falta de propuestas más concretas y efectivas para el colectivo al que se dirigía.

Pese a la divergencia de versiones, está claro que, por el momento, está muy lejos de recuperar su "estado de gracia" de meses pasados con la opinión pública.
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