25 de enero de 2020, 4:13:04
Opinion


España retirada

Juan José Solozábal


He pasado casi sin parar por la España despoblada hacia el Maestrazgo. Apenas hemos encontrado a nadie por estas tierras duras, pero bien bellas. Al lado quedan las ciudades pequeñas castellanas que tanto gustaban a Azorín, Sigüenza, Molina, a las que el maestro alicantino llegaba de Madrid en el tren renqueante al caer la tarde y en cuyas fondas pernoctaba. ¿Dónde está la gente? Quizás amontonados en las urbes de las costas? ¿O acaso se prefiere viajar a una gran capital europea, o se elige un destino exótico en tierras alejadas?

Son tierras estas del interior ya bien comunicadas, con los servicios esenciales públicos asegurados, pero de población envejecida, sin aliciente suficiente para su moradores, que las han abandonado…Cuando atravieso esta España retirada, hoy poblada de viejas iglesias y nuevos molinos, comprendo el componente estético de la vinculación política y la importancia de la dimensión territorial en la misma. Una nación efectivamente es una comunidad de ciudadanos, gentes que disponen de las mismas instituciones y que viven bajo la misma ley, pero que sienten ante el mismo paisaje una emoción de parecida intensidad.

Al fin llegamos a Morella, ejemplo en cambio de ciudad conservada, tan bien guardada con sus murallas enteras como viva en sus calles empinadas, limpias y bulliciosas, con su bella basílica y el imponente castillo. A la mañana cuando abrimos la ventana de la habitación del hotel nos encontramos, como en Ronda o Pastrana, justo en frente, con el espectáculo sorprendente, que nos costará olvidar, de un prolongado mar de olivos y almendros.

Visitaremos, solo a unos kilómetros, otra vez en Aragón, Mirambel, donde Pio Baroja ambientó una de sus novelas durante las guerras carlistas. El pueblo es sede de numerosos edificios de imponente fábrica, restaurados con escrupuloso respeto de la arquitectura de la época. ¡Que magnífico propósito el de la recuperación de nuestro patrimonio para justificar el gasto público en estos tiempos de crisis económica en que vivimos!

Detrás de la vida de estos pueblos, a los que no falta la voluntad de mantener lo recibido pero también de prosperar en el futuro, lo que uno cree ver es un patriotismo local cuyo dinamismo emprendedor es indudable. Hay publicaciones, así Comarca de Maestrazgo, nº 27 de la Colección Territorio de la Diputación General de Aragón, que adquiero, sobre la historia, la arquitectura, las posibilidades de esta tierra, a cargo de gente ilustrada que la conoce y ama. Estas minorías cultas, y arraigadas, que a mi me recuerdan a las que integraban, en el País Vasco, Aragón, Madrid, y otros sitios de España, las Sociedades Económicas del XVIII tienen una importante tarea por delante, que es cuidar de nuestra riqueza territorial. Sin duda, la comarca es una estructura viva e imprescindible de la Nación de mañana.
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