23 de octubre de 2019, 4:59:55
Opinion


Una imagen de España deteriorada



Cada vez que se conoce un dato económico, el Gobierno se echa a temblar. Y nosotros con él porque nuestro interés -que es el de la sociedad civil, vote lo que quiera- está en que el Gobierno acierte y con él la gran mayoría de los ciudadanos. El problema es que los datos son malos y, la gestión gubernamental, lamentable. De un tiempo a esta parte, esa crisis que primero no existía y luego pasó a tener carácter global, ahora parece que afecta de manera distinta a según qué países. Bien es verdad que sería aventurado hablar de atisbos de recuperación, pero lo cierto es que ya hay estados donde las medidas adoptadas por sus respectivos gobiernos permiten afirmar que se está en el buen camino. En España pasa exactamente al revés. Los datos económicos avalan el hecho de que el Gobierno va un paso por delante de la crisis, pero sólo en cuanto a lo errado de su gestión. A más crisis, peores perspectivas gubernamentales. Y eso deja en muy mal lugar a España.

Los datos estadísticos son tozudos. Y algunos, catastróficos. Debe ser muy difícil de digerir para el Ejecutivo español saber que casi un tercio de los parados de toda la Unión Europea -formada por 27 países- los tiene España. El señor Zapatero, que se ha llenado la boca insistiendo que la crisis es global, deberá explicarnos cómo es que entonces no tenemos también un paro que se mantenga en la media internacional, en lugar de padecer un desempleo más del doble del europeo y casi el triple del de los EE.UU. Lejos de ser un hecho puntual, la cifra del desempleo no deja de subir desde hace ya tiempo y tampoco hay visos de que tal situación mejore, al menos a corto plazo. Con los números en la mano, puede afirmarse sin lugar a dudas que, hoy por hoy, las cuentas españolas lastran a las europeas, con el consiguiente menoscabo en la imagen exterior de España. Pocos querrán invertir en un país con semejante tasa de paro y creciente déficit. El cual, por otra parte, es susceptible de hacerse aún mayor, si atendemos a las palabras de Zapatero. Alguien debería explicarle que, cuando no se tiene, lo mejor es no gastar en lugar de endeudarse aún más. Austeridad frente a despilfarro. No hay manera. Los españoles seguirán sufriendo, a nivel interno, una política errática que dilapida sin introducir las reformas necesarias. Y, a nivel exterior, la imagen del país irá perdiendo solvencia.
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