25 de enero de 2020, 7:20:24
Opinion


Patxi López, lehendakari

Juan José Solozábal


Qué contraste entre el discurso repetitivo, abstracto y cansino de Ibarretxe, con sus argumentos especiosos sobre su triunfo electoral, las amenazas a la identidad vasca y el imprescriptible derecho de la sociedad a decidir, y la apuesta por un futuro normal, libre y abierto para todos los vascos, sea cual sea su ideología, de Patxi López.

No comprenderá Ibarretxe que este es su problema, el de un lenguaje y unas maneras, un argumentario, en suma, que no son los que requiere la sociedad vasca de nuestros días cansada de girar sobre la noria del ensimismamiento y que solo conduce al estancamiento y la parálisis. Frente al rosario de quejas, lamentos y excusas de siempre, qué bien sonó la defensa concreta de la libertad de Patxi López, cuando habló de las enseñanzas recibidas en su propio hogar, el de una familia vasca socialista, que arriesgó su bienestar, exponiéndose a la cárcel y el destierro, en su lucha contra la dictadura. No sabemos dónde estaban muchos durante el franquismo, y ya eran mayores entonces y deberíamos poder saberlo, pero sí sabemos dónde estaban los socialistas, en su lucha por los derechos sindicales y ciudadanos de los trabajadores de la Naval, Altos Hornos, etc.

El legítimo orgullo de Patxi López por sus orígenes sonó cervantinamente; me recordó la aseveración de Don Quijote, cuando averiado, es recogido por su vecino Pedro Alonso, en un pasaje gloriosamente glosado por el bilbaíno Miguel de Unamuno, y exclama “Yo sé quién soy”, esto es, de donde vengo, y por tanto lo que se puede esperar de mí. Y el político vasco añadió, frente a una explicación mendaz y retorcida de la representatividad del Parlamento Vasco que se acababa de esgrimir, “quien me ha traído aquí”.

Largos orígenes los del socialismo del que se reclama Patxi López y bien vascos, pues el Partido Socialista precedió en el tiempo al nacionalista. Una ejecutoria, además, de moderación y honradez. De lealtad popular, de la que tanto puede aprenderse. Suerte.
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