11 de mayo de 2021, 4:06:39
Los Lunes de El Imparcial

crítica


Crónica sentimental de nuestro tiempo


En el prólogo de su libro Sobrevivir a un gran amor, seis veces (RBA Ediciones), Luis Racionero (La Seo de Urgell, 1940) anuncia el propósito de no “escribir unas memorias indiscretas ni un ensayo sobre la condición femenina”. Y en verdad, hay lo suficiente de lo primero para que el libro tenga su pequeño morbo, y hay menos de lo segundo, que lo hubiera hecho probablemente presuntuoso. Para lo primero, Luis Racionero recurre al elegante ardid de esconder las sucesivas mujeres de su vida con una numeración ordinal, desde la A hasta la F, aunque ello no impide que se reconozca alguna identidad.


En el prólogo de su libro Sobrevivir a un gran amor ¡seis veces! (RBA Ediciones), Luis Racionero (La Seo de Urgell, 1940) anuncia el propósito de no “escribir unas memorias indiscretas ni un ensayo sobre la condición femenina”. Y en verdad, hay lo suficiente de lo primero para que el libro tenga su pequeño morbo, y hay menos de lo segundo, que lo hubiera hecho probablemente presuntuoso. Para lo primero, Luis Racionero recurre al elegante ardid de esconder las sucesivas mujeres de su vida con una numeración ordinal, desde la A hasta la F, aunque ello no impide que se reconozca alguna identidad.


Pero sobre todo, el libro es un divertimento políticamente incorrecto en esta época, trufado de experiencias gozosas y traumáticas, pletórico de conclusiones profundas y a la vez elementales de las relaciones entre el hombre y la mujer, en el que además de la agilidad narrativa se agradece el honesto ejercicio de autocrítica del autor, que pese a atribuir a sus mujeres toda suerte de instintos perversos, pésimas intenciones y excesivo pragmatismo, no deja de culparse a si mismo por ser él quien una y otra vez comete el error –según él “imperdonable” - de creer en el amor. En este sentido, es un buen resumen del libro la frase que el autor reproduce en la página 266 del mismo cuando afirma como conclusión: “Las teorías que he propuesto en este libro han sido inducidas por mis experiencias, y éstas se derivaron de otra teoría falsa y peligrosa: el Romanticismo alemán e inglés, reciclado por Hollywood y los novelistas. La utopía romántica consiste en pretender que coincidan el amor y el matrimonio”.


Los distintos capítulos del libro-divido en dos partes –Teoría y Práctica- definen claramente cuál es el ánimo del autor, que reconoce que las etapas del proceso amatorio como la seducción, la culpabilización, el desgaste o la separación son en la parte teórica los referentes conceptuales del fracaso sentimental; en el apartado práctico, las alusiones a la influencia de la madre, la infidelidad de la novia, el matrimonio, el desmadre, la ansiedad y los "yuppies" son los hitos coincidentes con las distintas épocas -desde los cuarenta a los noventa - y con cada una de las “misteriosas mujeres” de su vida.


Pero para quien como yo y miles de lectores comparten con Luis Racionero un tiempo, una época y muchos paisajes, se agradece que el libro sea una crónica sentimental de nuestra generación y un rico recorrido por los más entrañables momentos y escenarios de nuestra infancia, juventud, adolescencia y madurez: en sus páginas está la Barcelona escolar de la plaza Bonanova, los primeros devaneos con pulcras jóvenes de la burguesía catalana, el ambiente universitario de Pedralbes, la progresía de los sesenta -tan rompedora en la Ciudad Condal-, las primeras experiencias eróticas y laborales en campos tan novedosos en su caso como el urbanismo, la tentación hippy con su escenario favorito de comunas de amor libre -en la colina del Putxet, por supuesto- , parejas abiertas y probaturas de porros y otras drogas, y la rotunda y definitiva experiencia en una Universidad americana en plenos “sixties”, donde el ácido truncó tantas mentes de aquel tiempo y donde el autor experimentó la ruptura sentimental, el abandono de la pareja y la extraña mezcla de puritanismo y libertad sexual de los Estados Unidos. Y está también la fuga de la ciudad al campo –por supuesto a una masía en el Alt Empordá- como testimonio del anhelado retorno al ambiente rural.


Racionero narra a través de sus distintas relaciones toda esa suerte de peripecias vitales que le acreditan como un hombre aventurero, poco estable tanto en el amor como en las costumbres y en el ejercicio profesional, pues su inquietud le ha llevado a ser una promesa de la ingeniería industrial o del urbanismo, un acreditado profesor universitario, escritor de éxito generacional- Del paro al ocio y Cercamón han sido de obligada lectura para muchos españoles- pasando por ser un distinguido representante de la cultura española en Paris o alto cargo en un gobierno del PP en Madrid, e incluso a ser candidato en unas elecciones generales por una formación como Esquerra Republicana.


Y en este itinerario vital, se aprecia su diversidad de gustos musicales y literarios, la riqueza ecléctica de su amistades que van desde los “grandes” de la Cataluña de los sesenta como el mítico Néstor Luján, como a Lucia Bosé, o a la “intelligencia” del Madrid liberal, y a toda una suerte de bellas y anónimas mujeres con las que identificamos los mismos goces, tropiezos, aventuras y torpezas que padecimos por atesorar su misma inquietud e ingenuidad.


Pero además Luis Racionero consigue recrear el insólito paraíso terrenal que es el Ampurdán, tan lleno de arte románico como de buenas mesas, amaneceres plenos de literarios propósitos y de decadentes atardeceres frente al mar, en esa mítica Ampurias.


Y es por eso que Sobrevivir a un gran amor… es mucho más que unas memorias, y mucho más que un ensayo sobre las frustraciones del amor: su lectura es una sugerente oportunidad de recreación histórica, de recorrido por los personajes y ambientes en los que el autor se ha movido, y una notable descripción de un tiempo inmensamente productivo e inquietante, cual fue la segunda mitad del siglo XX, que tanto nos ha enriquecido.


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