14 de mayo de 2021, 21:54:36
Opinión


Los sobreros de Jaral de la Mira: un “chorreo” a los de La Quinta

Pedro J. Cáceres


“Delgado apuntó gusto y temple. Martín cuajo y técnica. Y coraje de Aguilar”.

Novillada de los lunes de San Isidro, la segunda. Hierro, ya clásico, de los santacolomas de La Quinta y tres toreros por descubrir. Si bien Miguel Ángel Delgado tuvo una destacada actuación en la novillada de la feria de abril de Sevilla, y el mexicano Aguilar se destapó como un torero con desparpajo en las nocturnas del verano venteño. Daniel Martín sí estuvo el año pasado en S. Isidro, pero quedó inédito gustando por coraje en esta pretemporada en lo que era su primera función del 2009. Ayer la segunda.

Reses de La Quinta blandas, con dos ejemplares devueltos, de bonitas hechuras, muy en tipo, menos el que salió tercero al correr turno; novillo muy noble, soso. El primero complicado en la corta distancia y el segundo, rajadito, y quinto malo, fuera de tipo. Más bajos de casta de lo acostumbrado.

Los sobreros de Jaral de la Mira, más cuajados y hondos. El cuarto bis, bruto que rompió manejable, sin clase. El sexto noble, con cierto motor.

El primer novillo quería distancia protestando en corto. Buen empiece de Martín dándole mucho sitio en los inicios de serie pero sin poder distanciarse en los siguientes agobiado por el toro. Aprendida la lección le perdió los pasos y pudo ligarle dos series por el derecho e intentar por el otro donde se quedaba corto, revolviéndose y torero cumplidor. Novillo con mucho que torear, de irregular ritmo y de más a menos en cada tanda. Martín remató de pinchazo, estocada y descabello; sonó un aviso para sonar algunas palmas.

El cuarto, también, al corral. Segundo sobrero con el hierro de Jaral de la Mira, basto de hechuras y bruto de embestida. Lo entendió bien de inicio el salmantino en distancia y temple. Llevando y educándole el informal viaje. Faena bien construida que pasó desapercibida por lo que llaman cátedra. Lo mató de estocada. Silencio.

Mario Aguilar hizo quite en el primero con lentitud, tanta que en el remate resultó prendido. No pudo lucir en el primero suyo, corretón y no muy fijo en los capotes de brega. En banderillas se vino templado pero con la cara a media altura y en la muleta lo mismo, solo que cantó viaje más corto al ir medio obligado, soso por tanto. Bonita apertura de detalles por abajo del mexicano con la muleta.

Luego no le cogió el punto mientras el novillo se rebrincaba y se acostaba. Largo trasteo para la nada, y además lo pinchó dando lugar a que sonara un aviso.

El quinto, alto y agalgado cortó mucho en banderillas. Pasando por encima del palillo, calamocheando y costándole hacia afuera, buscaba y aprendía por momentos. Aguilar le aguantó como pudo en vano intento de pegar pases en los que solo lograba robarle el primero, luego imposible, tanto que la porfía del torero supuso fea voltereta. Se justificó con creces y lo mató.

Se devolvió el tercero por el mero hecho de blandear. El sobrero, corrió turno, lució más cuajo, un torito. Excelente torero a la verónica, ganándole el paso y todo muy mecido y con gusto desplegó Delgado. Novillo que acusó sus dos violentos encuentros con el peto y los puyazos traseros llegando noble pero al paso a la muleta del ecijano que lo llevó templado, sin molestar. Era muy difícil cogerle paso lento al animal sin que te tropezara, Delgado anduvo como de salón: pausado, pautado y elegante. También al natural, al son pastueño del animal, sin enmendar terrenos y rematando airoso. Todo muy natural, nada remilgado. El colofón por naturales de uno en uno fue un monumento al temple y el gusto, además de la cabeza despejada que tuvo durante toda la labor.

Doblones finales ganándole las tablas, torerísimos. Lo pinchó, sonó aviso y lo volvió a pinchar, varias veces, perdiendo la oreja, ganando el segundo aviso. A pesar de todo saludó una cariñosa y reconfortante ovación.

De espaldas, en los medios, recibió al sobrero de Jaral, sin pasar nada relevante. Cambiados por la espalda de inicio a novillo viniéndose de largo, queriendo humillar y repetir. Delgado le dio sitio y templó enganchándole adelante. Suave manejo de la tela. Por la izquierda se entendieron menos para resultar una faena que de tan larga fue irregular y de altibajos. Volvió a pinchar repetidas veces dando lugar a otro aviso. Su actuación en conjunto fue aplaudida al finalizar el festejo.
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