26 de enero de 2021, 4:12:55
Opinión


“Corrida 13 y día martes. ¡Tela!.Tarde de no hay billetes, y de expectación…tarde de decepción”

Pedro J. Cáceres


A los “cuvillo” les faltaron finales y les sobró nobleza. Lo mejor lo hizo Perera. Cid dio buenos muletazos con muchas dudas. Juli tenso.

Tres crack, cada uno con sus circunstancias globales y se relación última con Madrid. Sobre el papel gozan de su admiración Perera que regresaba tras la épica tarde de los seis toros en octubre pasado y El Cid, tenedor de multitud de trofeos del año anterior por su faena al toro de El Pilar; y todo, ambos, dentro de currículo extenso en triunfos con peso específico en Las Ventas. Admiración por unos, y sobre todo respeto por El Juli, que si el año pasado no tuvo suerte con sus lotes, en la retina de los buenos aficionados permanece todavía su faenón al toro de Victoriano del Río en la edición de 2007 desarrollado dentro de un clima de máxima exigencia para con el madrileño, que si no tiene fortuna con los toros se vuelve intransigencia.

Corrida de Núñez del Cuvillo. En estos momentos una de las pocas que gozan del equilibrio entre ser de las más preferidas por las figuras y no renunciar a la casta, al motor y una presentación adecuada, generalmente.

Todo esto sobre el papel, luego, ya se sabe, el hombre propone, Dios dispone y el toro lo descompone. ¡Y lo descompuso!

La corrida resulto un fiasco por desigual presentación, pitados en el arrastre los tres primeros por chicos y de juego noble, pero sosos menos el 5º buen pitón izquierdo, agresivo y reponiendo, encastado.1º noble, poco fondo 2º pobre de presencia y sin fuerza. 3º avacado, chico con dos “leños”, noble, dijo nada. 4º noble y humillando por el derecho, duró poco 6º rajado.

El Juli asumió, en compromiso capital, ser cabeza de cartel; no es fácil encontrar ejemplos similares, y se nota ¡vaya!, y como una premonición así pasó. Su primero blandeó pro emplearse. Llevaba buen tranco y tuvo nobleza de viaje en la muleta, algo soso. El Juli lo pasó, con limpieza por el lado derecho sin levantar grandes pasiones y en medio de voces molestas destempladas e inoportunas. Labor pulcra que nunca remontó y en la que hubo mucho de mecánica. Mató de estocada y descabello para silenciar la faena.

El cuarto tuvo más cuajo, sin exageraciones. Brindis a S.M. para irse al platillo y con la muleta en la mano derecha llevarlo largo sometiendo sin obligar, sutilmente. En la segunda el bajó la mano y le dio profundidad para dar otra, impecable, pero interrumpida por perder las manos el animal, todo bien rematado. El toro repitió menos y de forma más cansina por el izquierdo, cuando quiso remontar, nuevamente por el derecho, no había toro. Acabó con estocada trasera y tendida que necesito un plus de cuatro descabellos. Labor silenciada.
Chico (tapándose por la cara), y por lo tanto protestado fue el primero de El Cid. Blandeando de manos y con poca fortuna el de Salteras con el capote hizo que la reprobación fuera mayor. Así transcurrió toda la lidia. Por si fuera poco El Cid anduvo mal con la espada. Protestas, a todos y a todo.

El quinto fue toro “jabonero”. Bueno, y vistoso, tercio de banderillas de Alcalareño que se desmonteró. Cumplimentó El Cid al público para comenzar probando en el tercio. Toro bueno, viniéndose, queriéndola por abajo y repitiendo, con una punta de genio, y torero compuesto arrancando ovación sonora. Lo hacía al natural, con emoción pero algo ligero y a veces rectificando terrenos. El animal reponía mucho y El Cid resolvía airoso, algo tenso y con algunas dudas pero muchos muletazos fueron hondos, por lo clásico.

La cara “avacada” del tercero y su estrechez de lomo pudieron más que los dos desafiantes pitones para la bronca, ahora aderezada con gritos de ¡miau! Perera se afanó con el capote sin que le echaran cuentas. Anduvo paciente el extremeño para hacer su quite hasta no se acallaran las voces. Precioso de plástica, quietud y temple; de frente por detrás: se hizo el silencio y siguió una muy fuerte ovación. Brindó al Rey que seguía el festejo desde una barrera del 1.Comenzó faena por alto con quietud y empaque, el toro decía muy poco. Series limpias y firmes por el derecho pero carentes de la emoción que da ¡el toro! Al natural igual. Corolario con arrimón, suave, y dio lo mismo. Incluso la buena, certera y letal estocada. Fue aplaudido y no le dejaron saludar.

El sexto no se definió en los primeros tercios para llegar al último noble pero defendiéndose, echando la cara arriba en el último tranco. Perera le saludó en los medios con pases cambiados con mucho ajuste. Luego el toro se rajó pronto y Perera tuvo que esperar y tirar de él en un trasteo por las dos manos de gran voluntad pero de escaso eco por la falta de ligazón. Faena larga, sonó un aviso terminó de media estocada y descabello y fue aplaudido.

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