12 de noviembre de 2019, 17:15:47
Opinion


¿Europa de la seguridad, o Europa de los mercaderes?

Luis Alejandre


Se ha forzado el trazado de fronteras, como trágicamente ha sucedido en los Balcanes, se justifican secesiones como la de Kosovo y se abren confiadamente aduanas en un gesto de libertad y de consolidación de una gran Unión Europea.


Ciudadanos españoles que viven en urbanizaciones de la costa mediterránea o en alrededores de las grandes ciudades, tienen que blindar sus casas u organizarse en "milicias populares" para protegerse de bandas organizadas que se benefician de esta discutible libertad de circulación de personas.


En un rutinario control de seguridad del aeropuerto de Barajas, una ejecutiva catalana que se ha levantado a las cinco y media de la mañana, ha dejado desayuno y ropa limpia para sus hijos y ha volado en el primer puente aéreo porque tenía que lidiar en Madrid con tres ejecutivos multinacionales y con un Director General de cualquier ministerio, tras separar el portátil, dejar su frasco de colonia en una bolsa transparente, desprenderse de alianza, collar, pendientes y bolso, es obligada -pies hinchados ya- a quitarse las botas porque el zumbido del arco de seguridad, portavoz de la Europa que, dice, quiere protegernos, así lo exige.


De la misma forma que afloraron tantas compañías de mailing tras aquellas salvajes huelgas -¡qué bien organizadas!- de nuestro antiguo y querido servicio de Correos y otras encontraron un filón de oro con la suspensión del servicio militar obligatorio, es obligado preguntarnos:


¿No estará la Europa de los mercaderes, enmascarados en forma de compañías de seguridad, haciendo su agosto abriendo fronteras y señalando medidas de control, de dudosísima eficacia? Que se lo pregunten a los sufridos vecinos de "mirasierras" o a la ejecutiva de Barcelona que regresa a casa a las nueve de la noche.
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