20 de octubre de 2019, 13:14:58
Deportes

entrevista a el imparcial


Joan Plaza: "Sería muy bueno que el deportista abandonara la Play Station para disfrutar de un buen libro"



Un entrenador de baloncesto en la Feria del Libro…

Ha sido una experiencia totalmente nueva, distinta y muy agradable. Me sentí muy bien acogido y las dos horas que estuve allí, aparte de considerarme afortunado, recibí el cariño del 99,9 por ciento de la gente que pasó por la caseta.

¿Se siente escritor?

Tengo mucho respeto por este trabajo como para considerarme escritor. Soy un entrenador de baloncesto formado durante 30 años y, a partir de ahí, cualquier otra profesión la respeto demasiado como para hacerla mía. Sólo trasmito sensaciones, vivencias que me apetece escribir, y me gustaría continuar haciéndolo.

¿Qué le llevo aquel día, hace ya unos 12 años, a enfrentarse a un folio en blanco y escribir?

Todo nace de una forma un poco anormal, digamos que fue una apuesta. Mi única pretensión era escribir un pequeño cuento, unas páginas, y lo que pasó es que me encontré a gusto, cómodo, en ese momento necesitaba escribir. Esa ilusión se fue extendiendo en el tiempo y me di cuenta de que no había escrito un cuento sino que era una novela, y que a la gente que tenía alrededor le gustaba.

¿Cuáles eran sus referentes?

He sido un lector muy tardío y bastante pobre en ese sentido. Por mi trayectoria, ha habido libros de Lolo Sainz o Pepu Hernández (entrenadores de baloncesto), y como mucho algún estudio sobre psicología o dirección de grupos. Todo cambió el día que cayó en mis manos de casualidad una biografía de Adolfo Marsillach, “Tan lejos, tan cerca”, que me atrapó, y a partir de ahí seguí leyendo algunas biografías más y luego alguna que otra novela.

“Las mantas de Angelina” habla de una escapada a través de los sueños, anima a buscar la felicidad soltando las amarras de la rutina.

Mucha gente vive atrapada en sí misma, en los condicionantes sociales. Nacemos para seguir un guión preestablecido y somos incapaces de salir de él, no apostamos en por temor al qué dirán o por el miedo que entre todos hemos generado. Es una de las cosas que más lamento, que no actuemos de corazón o que haya otras personas que condicionen tu futuro.

¿Nace antes el espíritu de un libro que su argumento?

En mi caso sí. Es una sensación que reconozco a mucha gente que en el día a día trabaja conmigo y, por lo que sea, soy capaz de trasmitirlo de forma escrita. Esa imposibilidad de romper moldes es algo que en todos los ámbitos que he trabajado he percibido, y lo he reflejado en forma de libro.

¿La literatura también dibuja una táctica a seguir en la vida?

Concibo la literatura como un espejo. Cabe el día a día, la vida, la pobreza económica y social, y un libro no llama a “atacar a” o “defenderse de”, es un reflejo de lo que pasa a menudo y que exterioriza cómo estamos.

Joan Plaza firma ejemplares en la presentación de su libro.

¿Hacen falta más libros en el deporte?

Sí, desde luego. Hasta hace unos años, los jugadores de baloncesto se diferenciaban de otros deportistas porque se les tenía por personas muy cultas, como Corbalán o Nacho Solozábal, que eran capaces de jugar a un altísimo nivel, pero también de acabar sus carreras. Esto, por desgracia, lo hemos ido perdiendo en detrimento de un profesionalismo que cada vez es más exigente y lo dificulta. Sería muy bueno que el deportista abandonara la Play Station, Internet y la televisión para disfrutar de un buen libro.

¿Qué trascendencia tiene la inteligencia de un jugador en su rendimiento?

El baloncesto NBA y el europeo se diferencian en el físico abrumador de los primeros, que han ido creciendo en las universidades americanas, pero creo que hay tantos jugadores europeos en la NBA por su interpretación y lectura del juego. La mezcla de las dos cosas es lo más adecuado.

¿La vida en un vestuario es digna de una novela?

Es un género que no se ha tratado con la profundidad ni la seriedad que requiere. Hay películas e incluso libros que hablan del entorno deportivo, pero muy pocos que reflejen los nervios, la tensión, el lloro y la sonrisa de un vestuario, la cantidad de nervios, buenas y malas vivencias de un grupo de personas. Se trata de distintas vidas, idiomas, hábitos alimenticios, religiones o costumbres, y un solo objetivo que es el éxito. Por supuesto, la vida de un equipo y un vestuario es digna de una novela.

Ha declarado que su capítulo en Madrid le ha ayudado a borrar estereotipos.

Hay una serie de grandes estereotipos que hasta que no viajas no percibes. Madrid me ha atrapado contracorriente porque siempre he vivido al lado del mar, pensaba que estaba en un lugar idílico como sigue siendo Barcelona, pero Madrid me ha madurado, me ha hecho mejor persona, más capaz, mejor entrenador, y recomiendo que la gente coja un día las maletas y pase unos años fuera de casa.

¿Se ve en Estados Unidos?

Es algo que he planeado, soñado y hablado. Es un país que conozco bien, que no cambiaría en absoluto por España pero donde viviría unos años para aprender el interior de ese país, para saber el porqué de muchas cosas que aquí nos parecen extrañas. No rechazo esa idea.

Plaza besa el título de ABC conseguido con el Real Madrid.Ocurra lo que ocurra con su futuro en el Real Madrid, ¿cuál es el balance?

Tengo un año más de contrato y me gustaría mucho continuar. Mantengo la ilusión intacta, soy mejor entrenador que hace tres años, me he adaptado muy bien a Madrid, la gente me ha mostrado mucho cariño y, además, en este momento lo que más me apetece es quedarme. Además, entiendo ahora mejor lo que significa estar en este club, un lugar en el que el nivel de exigencia es alto a cualquier precio. En estos tres años, no ha habido un solo día que no haya entrenado al cien por cien. Creo que es difícil que nadie pueda igualar ese nivel de ilusión y de integración.

Una fácil para terminar, o quizá no: recomiende un libro.

(Ríe) Hay muchos, es una pregunta muy difícil. Me cautivan experiencias reales, más allá de la ficción. Me gustan las autobiografías, expresan con total sinceridad lo que ha ocurrido a alguien a todos los niveles. En definitiva, todo lo que sea real, aunque se trate de un personaje anónimo -los famosos me importan menos-, que exprese lo que ha sentido y cómo ha afrontado distintas situaciones. Es apasionante leer la vida.


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