30 de noviembre de 2020, 9:41:23
Opinión


Berlusconi y la falta de Kaka

Andrea Donofrio


Silvio Berlusconi no ha obtenido el resultado esperado: el plebiscito anunciado en torno a su figura y a la acción de su gobierno no se ha materializado. Sé que se me acusará de encontrar consolación en minucias. Pero no hago otra cosa que seguir la corriente al Cavaliere, que en lugar de discutir críticamente el resultado electoral alcanzado, se ha declarado contento ya que al Partido Democrático le ha ido peor. Fiel a la buena costumbre de estar siempre “comparando”, Berlusconi apela a “mal de todos, consuelo de tontos” y no menciona que el resultado del Pueblo de la Libertad (PdL) ha sido casi 10 puntos porcentuales inferior al esperado y anunciado. ¿El motivo? Con sutileza política y perspicaz sabiduría, el Cavaliere ya ha encontrado los responsables: la amistad con la joven Noemi Letizia, las polémicas con su ex mujer y, sobre todo, Kaka. Si, la venta del futbolista al Real Madrid es una cuestión política, un traspaso capaz de agitar preferencias electorales.

No obstante, me inquieta una pregunta: ¿dónde está la izquierda? El Partido democrático registra una previsible derrota, pero evita una irreversible debacle: no se trata de una Caporetto, pero falta poco y paga, a alto precio, su indefinición política, la falta de un programa y, sobre todo, de liderazgo. La izquierda italiana parece patética, incapaz de fundar un nuevo reformismo y una alternativa política creíble, acomodándose al margen de la escena política italiana. Sin embargo, podría tratarse de una victoria pírrica para el Cavaliere: la Lega- irónicamente diría que PdL está por Progreso De la Lega-, la gran vencedora con el partido justicialista de Di Pietro, podría “aumentar” el precio-valor de su colaboración, exigiendo mayor protagonismo dentro del Gobierno y crear problemas a la estabilidad del ejecutivo.

Sin embargo, las europeas nos han regalado algunas curiosidades. En primer lugar, les cuento una de la campaña electoral: todas las entrevistas a Berlusconi no empezaban nunca de forma directa y siempre con un “ci dica” (nos diga), denotando el ímpetu de las preguntas y la poca complicidad de los periodistas. En tema de elecciones, curioso es que en el intento de obtener cuantos más votos-consensos posibles, Berlusconi decidió encabezar cinco listas electorales regionales de su partido, como si Zapatero o Rajoy se hubieran puesto en Cáceres o Murcia. Era una manera para generar el “plebiscito aprobatorio” de su gestión: poco importa que se trate de un fraude de ley y un evidente engaño ya que nunca ocuparía el escaño obtenido. Una curiosidad sobre la jornada electoral está constituido por la participación al voto de Noemi, que apareció en el colegio electoral escoltada; sin embargo, como la medida de seguridad se consideró insuficiente, le cerraron el colegio para ella sola, ante el asombro de los ciudadanos que hacían cola. Eso me lleva a otra curiosidad “relacionada”: hablando de la campaña difamatoria contra su persona, el ex novio de Noemi ha declarado que: “Me dicen que soy un camorrista, mentiroso, líder de la izquierda, un difamador”. Bueno, me parece bastante breve el paso de ser camorrista, criminal a ser líder de la oposición. Finalmente, una curiosidad post-elecciones: todos los italianos declaraban sentir vergüenza por Mastella, símbolo de la Casta y popular por el discutible “indulto” vacía-cárcel (ya es histórica, la imagen de su visita en la cárcel de Poggioreale, Nápoles, donde el político -¿hay que llamarle así?-, levantaba los brazos en signo de victoria mientras miles de presos cantaban la gloria de su nombre): bueno, el impresentable, que ha pasado de izquierda a derecha y al revés, y otro revés más, ha conseguido 112mil votos.

La democracia “carismática y populista” de Berlusconi ha sufrido un primer golpe y su marcha hacia el poder “ilimitado” cuenta el primer parón. Pero poco le importa a su Gobierno, que sigue atentando contra el Estado de Derecho y promulgando la mayoría de las leyes en forma de decretos, para evitar así el debate parlamentario -¿no se criticaba los anteriores Gobiernos por abusar de esta praxis?-, aprobando esta semana por veintésima vez una decreto que limita las escuchas policiales. Algo relacionado con la vida privada del Premier que, a pesar de haber prometido “dar explicaciones en el Parlamento”, aún no se ha presentado ante las Cámaras, considerando oportuno, justamente, dar prioridad a “Porta a Porta”, ya que “hay que defenderse en las sedes oportunas” y el programa de Vespa es una tribuna más cualificada que donde residen los elegidos por voluntad popular. Mientras tanto, el culebrón sigue y se esperan nuevas fotos (más de 5000mil- por lo menos, ¡los nietos no podrán quejarse como yo de tener pocas fotos del abuelo!), castas pero no inocentes: nuevos escándalos en un país desde siempre caracterizado por su singularidad pero nunca fue tanto: por eso, me siento en obligación de afirmar que casi echo de menos el velo de hipocresía democristiana del pasado, mientras casi me da pena no haber asistido a ninguna fiesta en la villa de Cerdeña (no sólo por el topless –sobre todo-, sino por los puestos de helados “mil sabores” o por el volcán de mentira con tantas erupciones artificiales). Visto lo visto en Italia, como dice Jon Stewart, presentador del Daily Show, uno de los programas más populares de la televisión norteamericana, los Estados Unidos y el mundo entero, ¡deberían pedir disculpas a Bill Clinton!
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