20 de febrero de 2020, 10:01:25
Nacional

EL IMPARCIAL analiza la cartera de aído con las diputadas Montón y Moneo


El Ministerio de Igualdad divide a socialistas y populares en su primer año


Un año y dos meses de Ministerio de Igualdad han dado para mucho. EL IMPARCIAL enfrenta las opiniones de Carmen Montón y Sandra Moneo, portavoces de la Comisión de Igualdad en el Congreso del Partido Socialista y del Popular, respectivamente, para hacer balance de una cartera que la oposición vigila con lupa. Igualdad ha prestado a este periódico documentos que acreditan un programa ambicioso, pero las críticas no arrecian y la reforma de la Ley del Aborto no contribuye a apaciguar los ánimos. ¿Era necesario un Ministerio de Igualdad?, ¿ha dado respuesta a las expectativas y a su programa? Conozca opiniones expertas -y femeninas-.


Bibiana Aído, en el Palacio de la Moncloa. Manuel Engo“El trabajo realizado en la anterior legislatura, los importantes avances conseguidos a nivel legislativo y los esfuerzos de tantas personas, han contribuido a situarnos hoy en un nuevo punto de partida hacia la igualdad real y efectiva”. Con estas palabras, Bibiana Aído ponía en marcha, el 14 de abril de 2008, el Ministerio de Igualdad. Hace unos meses, este periódico visitó sus instalaciones, en el número 37 de la calle Alcalá, y las obras aún no habían cesado en una institución que, entre sus principales tareas, ha afrontado la generación de su propia estructura y la presión de tener que justificar su continuidad cuando, en apenas tres años, concluya la legislatura en la que nació.

EL IMPARCIAL ha enfrentado dos puntos de vista opuestos, el de la portavoz socialista en la Comisión de Igualdad en el Congreso, Carmen Montón, y el de su homóloga en el Partido Popular, Sandra Moneo, para que hagan un balance del Ministerio ya superado su primer aniversario y en plena efervescencia política y mediática debido a la reforma de la Ley del Aborto. Teresa San Segundo, profesora de Derecho Civil en la UNED y especialista en Violencia de Género, se ha sumado a un debate que parte de dos preguntas: ¿Era necesario un Ministerio de Igualdad?, ¿ha dado respuesta a las expectativas?

Igualdad ha facilitado a este periódico documentos en los que detalla a qué ha dedicado los últimos 400 días y cuáles son sus compromisos y su hoja de ruta. El propio Ministerio se define en ellos como “transversal en sus contenidos” -debido a la necesidad de comunión con otras carteras para llevar a cabo determinadas medidas- y como “muy político e ideológico, porque se trata –reza uno de los textos- de cambiar modelos”. Sus dos principales apuestas han consistido en el desarrollo de la Ley Integral contra la Violencia de Género y la Ley de Igualdad efectiva de mujeres y hombres. En su haber, la promoción de iniciativas de distinto rango encaminadas a la condena y erradicación de la violencia de género, al empleo femenino y a políticas favorables a la juventud.

Asimismo, el más joven de los ministerios ha patrocinado campañas de sensibilización, ha abierto un fondo estatal de ayuda a las víctimas de la violencia machista y ha desarrollado instrumentos para la inserción socio-laboral de éstas. Se puede deducir, en vista de un amplio catálogo de proyectos, que cantidad y variedad son aspectos que Bibiana Aído no ha descuidado en el listado de políticas. La principal crítica de la oposición es la escasa profundización en las iniciativas una vez han prosperado, pero también atacan la distribución de su presupuesto y hasta su misma existencia.

Para Sandra Moneo (PP), “no está justificado un Ministerio sólo para hacer propaganda" y la Igualdad podría lidiarse, en su opinión, desde una Secretaría de Estado o Secretaría General. Su compañera de Comisión, Carmen Montón (PSOE), afirma que suprimirlo para probar con otra fórmula “sería hablar de la mujer en términos de colectivo problemático”. Teresa San Segundo, desde un punto de vista académico y con una dilatada trayectoria al frente de la lucha contra la violencia de género a sus espaldas, valora que “simplemente por el hecho de existir pone de relieve que no hay igualdad”, aunque materializar el problema en un Ministerio, en su opinión, “es una opción como otra cualquiera, lo que vale es que la labor que nos ocupa se lleve a cabo”.

Horas antes de conocer los efectos de la primera crisis de Gobierno de la segunda legislatura de Zapatero, Igualdad, según los analistas políticos, tenía muchas papeletas de desaparecer si, como se suponía, la situación económica había impulsado los cambios en el Ejecutivo. “El Partido Popular está confundido si cree que para superar la crisis hay que suprimir la igualdad”, argumenta la diputada socialista. La cartera de Aído supone el 0,029 por ciento de los Presupuestos Generales del Estado, un total de 82 millones de euros o 113 si se suman el Instituto de la Mujer y el de la Juventud, adscritos al Ministerio. Sandra Moneo matiza que “el 45 por ciento de este presupuesto se dedica a personal y gastos corrientes”. Los datos, facilitados a este periódico por Igualdad, demuestran su transversalidad, ya que la apuesta de Rodríguez Zapatero por esta política se traduce en más de 620 millones de euros, repartidos esta vez entre el resto de ministerios.

Carmen Montón (i) y Sandra Moneo (d). EfeEl balance, un año después, es “muy positivo” para Montón y “cero” para Moneo. “Sólo con su creación se han agilizado y reforzado todas las políticas encaminadas a la igualdad”, justifica la socialista. Por su parte, Moneo argumenta que la Ley Integral contra la Violencia de Género y la Ley de Igualdad “deberían haberse puesto en marcha” porque, denuncia, “el Ministerio de Igualdad lo único que pone encima de la mesa son medidas tremendamente radicales que responden a planteamientos ideológicos del PSOE, y que sirven de instrumento para la fractura social”. Además, lamenta que la Ley contra la Violencia de Género haya sido “aparcada” y que se encuentre “en fase de brazos cruzados”. Moneo recuerda que “murieron 75 mujeres a manos de sus maridos en 2008 y este año ya van 27”. Pero su compañera socialista defiende que los resultados “no sólo se miden en clave de asesinatos” sino que hay que atender también a los datos de acogida de mujeres agredidas, las ayudas para su reinserción socio-laboral o la cada vez mayor condena ciudadana de este delito.

En materia de igualdad de oportunidades, el Partido Popular se muestra más severo y cree que es “uno de los mayores fracasos” de este Gobierno. Sandra Moneo apunta que, “sólo este año, el desempleo femenino ha crecido siete puntos, y las medidas de conciliación no han funcionado. Además, los organismos internacionales nos están sacando los colores, ya que el Foro Económico Mundial ha descendido a España del puesto 10 al 17 en igualdad entre hombres y mujeres”. Pero no es este asunto sino el aborto el que más irrita a Moneo. “No sé si es una campaña para acabar con el Ministerio o el Gobierno o algo peor”, reconoce Carmen Montón, quien añade que no “entiende” que no quieran “que la mujer decida sobre su propia vida y que esté tutelada”.

La reforma de la Ley del Aborto es el tema más candente y delicado de todos los que ha planteado el Ejecutivo esta legislatura. Moneo asegura que esta modificación “vulnera principios fundamentales de nuestra Constitución”. Sin embargo, Montón recurre asimismo a la Carta Magna que, junto a la bioética, dice, “son los parámetros que hay que manejar y otros, como la moral, deben quedar fuera del Parlamento”. La socialista matiza que, de la misma forma que condena los postulados que propone el PP, lo hace con el número de interrupciones del embarazo que se produce en España que, a su juicio, conviene reducir y trabajar “duro” por ese fin.

En la imagen, algunas de las ministras del Gobierno. Efe

Teresa San Segundo, que trabaja fuera de la esfera política, lamenta, aunque en tono distendido, que “a este Ministerio se le da caña por todo”, y cree que muchos de los titulares de prensa “no abordan cuestiones de fondo y se quedan en la crítica fácil”. A Moneo no le convencen estos argumentos y se aferra una vez más al artículo 15 de la Constitución (referente al derecho a la vida y a la integridad física y moral) y sentencia que este Gobierno “abandona a las mujeres a su suerte y ha hecho del drama personal un derecho”.

Sólo un año y un par de meses a la espalda de Bibiana Aído al frente de Igualdad y ya conoce la presión que supone la función pública. La joven política debe confeccionar la personalidad y hacer ganar peso a una nueva cartera que ha arrancado con fuerza, si bien la oposición considera aún el Ministerio un emblema o producto propagandístico del presidente del Gobierno. “No queremos permanecer más tiempo aislados, queremos formar parte de la Europa moderna”, asegura la también joven Carmen Montón. “El reto es el empleo femenino y la conciliación, y ni el Ministerio ni el PSOE dedican medio minuto de su tiempo a eso”, concluye una preocupada Sandra Moneo. Entretanto, continúa el barullo en el Congreso a propósito del aborto y en Alcalá 37 se trabaja por la continuidad de un Ministerio vigilado con lupa.
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