19 de febrero de 2020, 21:27:51
Opinion


México: la democracia emboscada

Juan Federico Arriola


“Misión y fin de la política es asegurar la vida en el sentido más amplio.”

Hannah Arendt (¿Qué es política?)


La democracia mexicana está emboscada, porque no hay política en el sentido en que los antiguos griegos y los pensadores contemporáneos como Arendt la concibieron: servir a la comunidad con eficacia y justicia, con participación y a la vez con prudencia de las autoridades, velar por el bien común.

La democracia mexicana aún muy débil y joven padece la dictadura de los factores reales de poder (grandes intereses económicos que han obtenido enormes fortunas por prácticas monopólicas y las dirigencias de los sindicatos gigantes de Petróleos Mexicanos y de profesores de educación básica y media superior (Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación) que cuentan más de un millón de afiliados en sus filas y además tienen muchos recursos materiales para romper lanzas contra el Estado mexicano en su conjunto. Estos sindicatos son herencia del viejo sistema político incrustado en el nuevo sistema político mexicano. Además la democracia mexicana está seriamente amenazada por la delincuencia organizada. El gobierno federal es rehén de los viejos intereses autoritarios del antiguo régimen del PRI y algunos gobiernos locales son tremendamente ineficientes y están bajo sospecha de colaborar con delincuentes de extrema peligrosidad. La impunidad mata la gobernabilidad democrática.


Si la Revolución mexicana no llegó a algunas entidades federativas ni hubo beneficios reales para comunidades indígenas, campesinos y obreros; la democracia mexicana no ha llegado a ciertos sectores de México, donde no tienen el gusto de conocerla por ejemplo, los sindicatos aludidos, los dirigentes del deporte mexicano son jerarcas verticales con pocos resultados alentadores y por supuesto en el interior de algunos partidos políticos que son manejados como clubes privados de diversión, la democracia no aparece.

La democracia está emboscada por los medios electrónicos de las grandes firmas Televisa y TV Azteca que gritan a los cuatro vientos que les han privado de libertad de expresión –cuando se trataba de una pésima interpretación constitucional al considerar la libertad en términos absolutos- y siguen en su perverso juego de duopolio de dar acceso a los más ricos y poderosos para defender sus intereses con propaganda disfrazada de noticia o de publicidad comercial. Eso no es democracia, es plutocracia. México es uno de los países más desiguales del planeta Tierra.

La oposición de izquierda en un esquema mediocre, intenta salvar las causas sociales de los más pobres y expone un retrato del genocida Stalin en la capital del país. ¿Estamos tan desamparados que requerimos de imágenes de dictadores extranjeros?

¿Cómo no va a estar emboscada la democracia, si falta transparencia en el gasto, civismo, decencia, acuerdos legislativos y eficiencia gubernamental en los cuatro niveles: Federación, Distrito Federal, Estados y Municipios. En México no hubo Pacto de Moncloa. En España murió Franco, en México no ha muerto el PRI, generador de corrupción, deuda y desgobierno. Es una pena.
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