23 de noviembre de 2019, 0:16:21
Opinion


¡Vivan los abuelos!

William Chislett


Cada día veo a mis vecinos directos, Juan y Mari Carmen, en el jardín de su “hotelito” con su nieto de casi seis meses. Desde que su hija, Silvia, ha regresado a su trabajo después de su baja de maternidad cuidan a su nieto, llamado Iñigo igual que su padre, desde las ocho de la mañana hasta las tres de la tarde. Cuando nació el niño, sus padres fueron a vivir con mis vecinos varios meses aunque su propia casa esta solo a unos 500 metros. En la casa de los abuelos tenían todo tan bien organizado como en un hotel – cuarto para Iñigo junior (preparado por Juan que es muy manitas), comidas y cenas preparadas y hasta la cama hecha (por Mari Carmen) – que no me hubiera sorprendido si se hubieran decidido a vender su piso para quedarse allí para siempre.

Los abuelos en España (no en mi país, el Reino Unido) son todavía una institución. Si mañana hicieran una huelga de brazos caídos, este país se paralizaría. Gracias a ellos muchas mujeres (más que hombres) han podido incorporarse al mercado laboral, sin tener que gastar dinero en el cuidado de sus hijos. No todos los abuelos son tan dedicados como mis vecinos, pero creo que son bastante representativos del papel que aún juegan en España unos seis millones de abuelos.

Otra cosa es si los hijos de hoy van a cuidar a sus padres como sus padres han cuidado a los suyos. Ya hay muchas inmigrantes cuidando a gente mayor. En mi país tenemos fama de cuidar mejor a nuestros animales domésticos que a nuestros padres – por eso hay tantas residencias para ancianos. Y esto lo dice alguien que adora a los gatos (tengo dos).

Muchas cosas han cambiado en España en los últimos 30 años, y no todas para mejor. La familia sigue siendo una fuerte red de apoyo, amortiguadora de las tensiones que engendra la agitada vida cotidiana, pero puede ser, a menudo, y hay que reconocerlo, generadora de estrés en sí misma.

Muchos menores españoles son cuidados por sus abuelos, hecho que se incrementa aún más en las grandes ciudades. Todo ello sin menoscabo de la gran importancia de la ayuda de los abuelos en el resto de aspectos de la vida familiar: labores del hogar, gestiones, recados, costura, pequeñas reparaciones, compras, etc.

Según una encuesta de 2007 de la Asociación Edad Dorada-Mensajeros de la Paz, la familia es el principal foco de interés y preocupación de los abuelos españoles (67.30%), por encima incluso de su propia salud, seguridad económica o situación del país. El cuidado de los nietos, realizado principalmente por abuelas (82.80%), aunque con una participación de los abuelos bastante importante, se centra principalmente en tareas relacionadas con el apoyo escolar, siendo la frecuencia de esta ayuda muy alta: diaria o semanal en más de un 48.20 % de la muestra.

Gracias, en parte, a los abuelos, y más y más a los inmigrantes, la tasa de fecundidad está aumentando en España – bajó de 2,8 en 1976 a 1,16 en 1996 y hoy está en 1,40. Uno de cada cinco hijos nacidos en España en 2008 tiene una madre extranjera.

Hace falta celebrar por todo lo alto el “día de los abuelos”, el 26 de julio.
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