1 de diciembre de 2021, 17:32:09
Cultura

arturo ramoneda reúne su obra en colaboración con la fundación banco santander


Corpus Barga, uno de los periodistas españoles más ilustres, rescatado del olvido


Al fallecer el periodista Corpus Barga, el siempre complicado Valle-Inclán admitió que resultaba “difícil” hablar de un literato difunto “a quien se ha conocido íntimamente en vida”. Al parecer, conocerlo fue casi un privilegio, lo mismo que ahora volver a leerlo. De no haber sido por la tarea emprendida por Arturo Ramoneda por reunir todos sus escritos, aún hoy quedaría una cuenta pendiente con uno de los hombres más prolíficos de principios del siglo XX. El mismo que, pese a haber hecho carrera como novelista, prefirió las páginas de los periódicos y revistas de la época para dar rienda suelta a su plima.


El nuevo volumen de la Colección Obra Fundamental de la Fundación Banco Santander, dedicado al periodista Corpus Barga (1887-1975) - en colaboración con el catedrático de Lengua y Literatura Arturo Ramoneda- ha saldado una deuda histórica con un personaje fundamental de las letras españolas. Curtido en el género periodístico, Andrés García de la Barga y Gómez de la Serna –su verdadero nombre- fue calificado por sus contemporáneos de elegante, culto, universal y revolucionario teórico.

Cercano a personajes tan destacados como Pío Baroja, Valle-Inclán, Juan Ramón Jiménez o José Ortega y Gasset, Barga recibió elogios desde edad temprana de la misma manera en que él dedicó otros tantos a muchos de ellos. Jiménez dijo de él: "Parece que escribe con sarmientos, con yerbas, con agua, con carbón, con hormigas, con escoria, con rocío", mientras Baroja se refirió a sus "ideas subersivas" en las páginas de Desde la última vuelta del camino . Por su parte, Corpus Barga demostró en varias ocasiones su admiración por Ortega y Gasset, a quien calificó de "hombre de excepcional mentalidad, sin contaminaciones y con ningún pasado político". Asimismo, de otro de los autores que más captaron su atención, Valle-Inclán, comentó a su muerte que "es difícil hablar de un literato difunto a quien se ha conocido íntimamente en vida".

El periodista español Corpus Barga

Treinta y cuatro años después de su fallecimiento, la antología Corpus Barga. Periodismo y Literatura , que ahora se presenta, ha dado el primer paso para rescatar de la memoria su persona y su legado. Ramoneda recoge en sus casi 400 páginas lo esencial de su obra: páginas autobiográficas de Los pasos contados –sus memorias-, sus crónicas como corresponsal en París o Berlín, sus fabulosas entrevistas a August Rodin o Mussolini, sus artículos sobre la II República y parte de su obra narrativa.

Aunque novelista, ensayista y poeta, Corpus Barga dedicó toda su vida a cultivar el periodismo, pese a las críticas de sus colegas escritores que no acababan de comprender su obsesión comunicativa en detrimento de la narrativa. Su pluma encontró pronto un hueco en los mejores periódicos y revistas nacionales e, incluso, durante el exilio en la prensa extranjera. Fue articulista en Los Lunes de El Imparcial, La correspondencia de España o El País. Como corresponsal en París de El Sol , durante la I Guerra Mundial, fue testigo desde una óptica privilegiada de los acontecimientos en Europa, ajeno a una realidad española de la que se sentía desprendido. Así lo recoge Ramoneda en uno de los artículos del periodista cuando éste afirma de sí mismo que “soy como tantos otros españoles desperdigados por Europa y América, un inadaptado a la vida española (…)".

Lo cierto es que Corpus pasó la mayor parte de sus días fuera de nuestras fronteras. Estableció su residencia en París, salvo para vivir un tiempo en Berlín y en España durante la República, de la que fue defensor pese a su manifiesta independencia de toda clase política. Exiliado en 1939 junto a Antonio Machado, a quien acompañó a la población francesa de Colliure donde el poeta andaluz falleció, continuó con su actividad periodística, la misma que cultivaría durante su estancia en Lima desde 1948 hasta su muerte en 1975.

A caballo entre la letra impresa de los periódicos y los manuscritos de sus novelas, Corpus Barga demostró ser un hombre de una calidad indudable, no sólo por sus textos sino también por los excepcionales seres de quien supo rodearse y entre quienes despertó admiración: Pío Baroja, Valle-Inclán o José Ortega y Gasset . Pero Barga fue un hombre de contrastes. Ramoneda comenta en las páginas de su antología que había quienes destacaban de él su apariencia elegante y, sin embargo, él mismo dice que nunca se pudo acostumbrar a los despachos de redacción o dirección ya que lo suyo era el olor y el ruido de la imprenta. Un hombre, en definitiva, fiel a sí mismo.

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