24 de septiembre de 2021, 3:19:12
Economía

el ex presidente del Gobierno cree que no se está haciendo lo suficiente


Felipe González critica la gestión del Gobierno sobre la crisis económica


El que fuera jefe del Ejecutivo Felipe González ha afirmado este viernes que no hay "ningún fundamento" para pensar en una depresión "mundial", aunque puede ocurrir que algunos países pasen por un "proceso depresivo", al tiempo que ha opinado que no se están adoptando suficientes medidas anticíclicas.


El ex presidente del Gobierno Felipe González ha reflexionado este viernes durante más de dos horas en la Universidad Internacional Menéndez Pelayo (UIMP) de Santander sobre los orígenes, las causas y las consecuencias de la crisis económica que, ha confesado, le "preocupa", aunque también ha opinado "sinceramente" que se puede evitar "lo peor".

González ha afirmado que para que se produzca una recesión mundial, tendrían que entrar en recesión los países centrales, pero también los emergentes que, en su opinión, por primera vez van a pagar menos las consecuencias de la crisis.

"Realmente no lo temo, no hay ningún fundamento para que entremos en una depresión mundial", ha dicho González, quien durante su conferencia "La política de la gran crisis" ha subrayado que él opina desde la "responsabilidad", aunque ya no sea gobernante, como le ha recordado el presidente José Luis Rodríguez Zapatero.

González ha afirmado que frente a la crisis, "se están haciendo cosas, pero lo necesario no" y ha opinado que Europa no tiene la sensación de emergencia, por lo que toma las decisiones como si no se estuviera en esa situación, al contrario que en EEUU.

"Estamos en una situación de emergencia, mejor combatirla con eficacia", ha señalado el ex presidente, quien ha opinado que no hay suficientes medidas anticíclicas ni en la UE ni en el G-20 y ha subrayado que las normas tienen que ser globales porque el problema es global y el presidente de EEUU, Barack Obama, "solo no puede". Y ha asegurado que si Europa, Estados Unidos y Japón se pusieran de acuerdo, tendrían la capacidad de regular el 86 por ciento de los flujos financieros del mundo.

A continuación, ha opinado que no se está haciendo lo suficiente para conseguir un marco regulatorio que haga más previsible el futuro y evite próximas crisis, lo que ha confesado que le "agobia". González ha dicho que él no quiere que se sobrerregule, pero sí que se adopten "pocas normas, que se cumplan".

A su juicio, las políticas de rescate del sistema financiero están funcionando parcialmente porque para aplicarles hay dos inconvenientes: no se sabe exactamente qué pasa y si va a haber o no más sorpresas.

Durante su intervención, ha abogado por la "paciencia" ante la crisis y ha advertido de que uno de los principales elementos "de despiste" es que ni los grandes analistas ni los grandes "cabezas de huevo" de la economía mundial ni el Fondo Monetario Internacional (FMI) "ni nadie" sabía que se iba a producir una "barrena de tal magnitud".

El ex presidente ha asegurado que una de las cosas que le preocupa de esta crisis, "la primera gorda" de lo que ha llamado una nueva civilización -la de la sociedad del conocimiento y la revolución de la información-, es que se está olvidando por qué se ha producido.

Para el ex presidente, en esta crisis hay también una responsabilidad política, por una "ausencia voluntaria", en el caso de los conservadores, y obligada, en el de los progresistas, que no han hecho nada para evitarla.

González se ha mostrado también preocupado por el endeudamiento de las familias, las empresas y los gobiernos y ha advertido de que España debe, como mínimo, el 240 por ciento de su Producto Interior Bruto (PIB). "¿En cuánto tiempo podemos pagar eso, para que se devuelva sin traumas?", se ha preguntado.
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