20 de septiembre de 2021, 1:50:20
Opinión


Obama en Africa



Tras su atinado mensaje final en la despedida de la cumbre del G-8 en L’Aquila (“menos reuniones internacionales y más actuaciones concretas”), el presidente de Estados Unidos, Barak Obama, realizaba una visita oficial a Ghana este pasado sábado. Dicha visita forma parte de la nueva manera de concebir la política exterior norteamericana, mucho más conciliadora que en la etapa anterior. Así, la visita de Obama a Ghana no es casual. El país mantiene una estabilidad democrática desde hace lustros, rara avis entre sus vecinos, de los que también se diferencia por la casi total ausencia de conflictos étnicos y religiosos. Dista mucho de ser un estado modélico pero, al menos, está en vías de serlo. Y por eso ha sido “agraciado” con la presencia de Obama.

Durante la presidencia de George W. Bush, la imagen exterior de Estados Unidos se deterioró notablemente, sin que ello pareciera preocupar en exceso. De esa anterior concepción más bien aislacionista, se ha pasado actualmente a una visión, la de Obama, mucho más cosmopolita y conciliadora a un tiempo. Destacan especialmente la buena acogida que tuvo su discurso en la Universidad Islámica de Al Azhar, en El Cairo, y la mano que tendió a Irán, mano que se tornó firme cuando se produjeron los altercados en Teherán con motivo del fraude electoral. Sus modos amables le han permitido poner sobre la mesa las diferencias de criterio con sus aliados europeos en materia económica sin mayores estridencias. Y el hecho de visitar a un país como Ghana, que no es precisamente uno de los actores principales en el concierto internacional, refleja bien a las claras su idea de mostrarse como alguien cercano a todos, no sólo a las naciones del G-8. Marketing o no, lo cierto es que de momento le funciona. Porque, por encima de otro tipo de valoraciones, en política las formas son importantes. Y las de Obama, de momento, son impecables. Sean bienvenidas, siempre y cuando el Presidente comprenda que al tiempo de la imagen y la representación sigue el de la realidad y la toma de decisiones. A la postre, la opinión terminará por juzgarle en virtud de sus resultados, más que en relación a su popularidad actual.
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