22 de septiembre de 2021, 7:20:24
Salud

Mayor peligro en los niños


Un verano sin otitis


Aparte de los chiringuitos, los helados y las tumbonas, hay otra cosa que también se repite verano tras verano, la otitis. Con el calor los baños prolongados en piscinas y playas son inevitables, y con ellos la posible aparición de infecciones auditivas. Secarse bien los oídos después del baño, usar tapones o evitar las zambullidas bruscas son algunos de los consejos para que la otitis no nos amargue las vacaciones.


Con la llegada del calor y del buen tiempo, darse un chapuzón es uno de los entretenimientos favoritos de millones de españoles. Un placer no exento de ciertos riesgos para la salud, pues con las zambullidas en playas o piscinas pueden aparecer ciertas molestias auditivas que nos arruinen parte del verano.

Es "muy importante" que todo el mundo "se seque bien los oídos con una toalla" después de sumergirse en la playa o la piscina "para evitar que los conductos auditivos permanezcan húmedos" y aumente el riesgo de padecer otitis, comenta la responsable del Área Médica y de Reacciones Externas de los Centros Oi2, Verónica Ayela.

"Para proteger los conductos auditivos de posibles infecciones se recomienda además utilizar tapones hipoalergénicos y no bañarse en playas sin bandera azul o piscinas que no cumplan los requisitos mínimos de higiene", apunta esta experta. Nadar o bucear en costas que no posean el galardón internacional que cada año otorga la Fundación de Educación Ambiental, "es signo de que sus aguas no han sido debidamente tratadas y pueden estar contaminadas".

"Esto propicia la aparición de gérmenes y bacterias que ocasionarían, entre otras complicaciones, infecciones en el oído. Es por esto que lo mejor es cerciorarse antes de dónde se toma el baño para evitar cualquier contagio innecesario", señala. "No obstante, si a pesar de ello aparecen picores o tapones de cera lo mejor es acudir a un especialista para evitar que una otitis no tratada desemboque en una pérdida de audición irreversible".

Otra de las recomendaciones realizada por esta experta es la de "no zambullirse de manera brusca en aguas profundas. "Es prácticamente imposible evitar que los niños se tiren de cabeza al agua, pero no viene de más advertir al sumergirse en el agua, la presión es mucho más rigurosa que en la superficie, por lo que una zambullida precipitada podría provocar la entrada brusca de agua en los oídos y la consiguiente aparición de infecciones", afirma.

PRECAUCIÓN CON EL USO DE BASTONCILLOS

En verano, los taponamientos de oídos "son unas de las complicaciones auditivas más habituales", continua esta experta, ya que "la cera acumulada en el oído absorbe el agua durante el baño, hinchándose y provocando así la formación de un tapón".

Pero, "contrariamente a lo que se piensa", no se deben utilizar elementos punzantes o bastoncillos para retirar esta cera y limpiar el oído, comenta. "El uso de estos elementos puede obstruir el canal auditivo empeorando el taponamiento, lastimar la piel del conducto auditivo e incluso alcanzar el tímpano y perforarlo", advirte.

"Se pueden utilizar los bastoncillos pero sólo para limpiar el pabellón auditivo. Nunca se debe profundizar más allá de dónde llegue el dedo", subraya. Para mantener limpios los conductos internos "se pueden utilizar soluciones salinas de venta en farmacias", pero el conducto auditivo "ya cuenta con un sistema natural de limpieza que procura que el cerumen vaya saliendo hacia fuera y se caiga".
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