2 de agosto de 2021, 5:49:18
Opinión


El largo cautiverio de Pablo Emilio Moncayo



Dentro del grupo de los 24 secuestrados “canjeables” que están aún en poder de las FARC, se encuentra Pablo Emilio Moncayo, junto con otros 23 miembros de la Fuerza Pública colombiana.

Una vez liberados Ingrid Betancourt y sus compañeros de cautiverio, hace exactamente un año, el cabo Moncayo, quien lleva 11 años sufriendo esta condición, se ha convertido en el secuestrado con mayor valor estratégico para las FARC, dada la visibilidad pública que ha adquirido, por las múltiples e impactantes estrategias que ha desarrollado su padre con miras a forzar su liberación. Visibilidad que le ha convertido en moneda de cambio y ha llevado a la prolongación de su situación cuyo final se veía aún lejano hasta hace una semana, cuando el presidente Álvaro Uribe, en un inesperado giro humanitario, autorizó que la senadora opositora Piedad Córdoba participe con la Iglesia Católica y la Cruz Roja Internacional, en el “acto de liberación” de todos los secuestrados de la Fuerza Pública en poder de las FARC, liberación que, aunque claramente condicionada por el Presidente, reabre las esperanzas en la búsqueda de una salida para que haya acuerdo humanitario entre el Ejecutivo colombiano y la narcoguerrilla.

Después de varios meses, Uribe decide permitir que la Senadora Córdoba -figura controvertida en su país por la férrea oposición a Uribe y su cercanía con Chávez y las FARC-, sea una de las responsables de tan delicada tarea. Córdoba es pieza clave en el complejo juego del acuerdo humanitario gracias al acceso, la fluida comunicación y la confianza que ha logrado construir con la organización guerrillera. Una relación que si bien despierta una aguda suspicacia en diversos sectores de la sociedad colombiana, es indiscutible que puede resultar beneficiosa para lograr la liberación de los secuestrados, cuyas vidas pagan el elevado precio del chantaje político.

Confiemos que en el plazo de los próximos 30 días, tal como anunció Córdoba en días pasados a la prensa, se logren dar las condiciones y se inicie la cadena de liberaciones con el primer grupo de cinco militares, entre los que se encontraría Pablo Emilio Moncayo. Sólo cabe esperar que las condiciones del Gobierno de Uribe y de las FARC, sean lo suficientemente compatibles para que estos soldados puedan cruzar finalmente el puente hacia su libertad.
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