28 de julio de 2021, 6:42:16
América

Crónica


Nicaragua: treinta años después de la Revolución


Este 19 de julio el Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN), y el país también, celebran el trigésimo aniversario del triunfo de la Revolución Popular Sandinista y el derrocamiento de la dictadura de la familia Somoza.


Este 19 de julio el Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN), y el país también, celebran el trigésimo aniversario del triunfo de la Revolución Popular Sandinista y el derrocamiento de la dictadura de la familia Somoza. La Nicaragua de hoy día no parece ser la que era hace tres décadas, ni sus actores ni el contexto internacional, pero siguen persistiendo características y problemas de entonces, así como alguno que otro personaje. En este país centroamericano, como muchos de la región, existen grandes diferencias socio económicas, falta de infraestructuras e industria que le permitan salir del ciclo de dependencia y lograr un desarrollo aceptable.

Nicaragua, al igual que El Salvador, Honduras o Guatemala, ha sufrido durante su historia dictaduras, invasiones, guerra civil, represión, y graves crisis económicas y sociales. El surgimiento del FSLN tiene sus antecedentes en los inicios del siglo XX en la figura de Augusto Sandino, al que llamaban “General de hombres libres” y que fuera asesinado en 1934 por el General Anastasio Somoza García, entonces jefe de la Guardia Nacional. La imagen de Sandino como un héroe revolucionario que luchó contra la invasión estadounidense, considerado un patriota nacionalista más que un comunista, inspiró la creación en 1961 del Frente Sandinista de Liberación Nacional (antes Frente de Liberación Nacional).

De 1934 a 1979 Nicaragua estuvo gobernada por dictaduras relacionadas con la familia Somoza, así como administrada por una oligarquía a la que pertenecían estos mismos Somoza, la familia Sacasa y la familia Chamorro. Durante este periodo el país vivió momentos de auge económico, pero con muy poca estabilidad política y profundas desigualdades sociales. La dictadura de Anastasio Somoza Debayle, apoyada por el gobierno estadounidense por los intereses económicos de empresas norteamericanas en la zona, ante las expresiones de la oposición comenzó un periodo de fuerte represión que incluyó el asesinato en 1978 de Pedro Joaquín Chamorro, editor del periódico la Prensa y conocido antisomocista, aunque crítico también con los sandinistas. Este hecho ocasionó el disgusto y las protestas de gran parte de la clase media y de algunos empresarios, con lo cual, aunado al inicio de revueltas en el campo y entre estudiantes que apoyaban al FSLN, el gobierno de Somoza comenzó a desestabilizarse.



En agosto de ese año una parte del Frente Sandinista toma el Palacio Nacional del Congreso, las insurrecciones aumentan en diferentes lugares del país. La Guardia Nacional comienza una fuerte lucha en las ciudades y reprime a los medios de comunicación. Algunos países apoyan al FSLN, quedando el gobierno cada vez más aislado. La administración estadounidense del presidente Carter reduce la ayuda militar y civil. Los sandinistas avanzan y la guerra se recrudece. Finalmente, ante un llamado para la ofensiva final, el FSLN entra a Managua el 19 de julio de 1979 terminando así el régimen de Anastasio Somoza. La guerra de guerrillas sandinista logra la victoria. La revolución popular, apoyada por diferentes grupos opositores al régimen somocista y por la Iglesia, cambia el rumbo del país.

Desde entonces Nicaragua ha pasado por diferentes etapas. Durante los primeros meses el nuevo gobierno nicaragüense establece relaciones con la Unión Soviética y firma acuerdos de cooperación; en enero de 1981, al asumir Ronald Reagan la presidencia de Estados Unidos, se suspende la ayuda alimentaria y de otro tipo a Nicaragua. Comienza una época de hostilidad entre la potencia norteamericana y el país centroamericano. Nicaragua entra en el esquema de juego de la Guerra Fría entre las dos potencias mundiales. Durante varios años sufre de los intentos de intervención estadounidense, la creación de grupos contrarrevolucionarios según la política de Reagan, presión económica y diplomática, entre otras acciones llevadas a cabo por la CIA. Después del fin de la Guerra Fría, se empieza a percibir la incapacidad para hacer efectivo el proyecto nacional planteado inicialmente por el FSLN. Hay un cierto desmoronamiento dentro del partido y el estado, identificados entre sí. La economía se ve afectada, no sólo como resultado de la guerra y de la presión estadounidense, sino también por las disputas al interior del partido sandinista, la poca viabilidad de los planes diseñados y la falta de una visión realista y pragmática.



El Frente Sandinista gana las elecciones de 1984 y 1987, pero en los comicios de 1990 los sandinistas pierden el poder al ser elegida Violeta Barrios de Chamorro de la Unión Nacional Opositora (UNO). Durante dieciséis años el FSLN queda fuera del gobierno nacional. En ese periodo experimenta escisiones, fracturas y finalmente una transformación que lo lleva de nuevo a la presidencia en 2006 con Daniel Ortega, quien fuera el dirigente de la Junta de Reconstrucción Nacional en 1979. El nuevo gobierno sandinista, alejado ya de lo que fuera veintisiete años antes, ha encontrado aliados en el continente. La nueva corriente populista de aparente izquierda, liderada por el presidente venezolano Hugo Chávez, acoge al nuevo gobierno de Ortega en su “visión bolivariana”. Los programas sociales implementados por el nuevo gobierno sandinista eran necesarios para un país que se encuentra atrasado en el desarrollo económico, pero los tiempos son otros.

Las posturas revolucionarias ya no tienen mucho sustento en la actualidad; hace falta una actitud más realista y pragmática que hasta el momento no parece existir en Nicaragua. La lucha sandinista en 1979 tenía su razón de ser, como la tuvo la cubana en 1959, pero el escenario y las circunstancias ahora no son las mismas. La asociación con Chávez puede redituar algunos beneficios económicos, pero ciertamente también tiene un coste político que apartará cada vez más a este país centroamericano de la comunidad internacional.


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