17 de noviembre de 2019, 8:46:18
Sociedad

Helio 3, un combustible limpio y seguro pero con unos costes casi inabordables


Una nueva carrera espacial en busca del “petróleo de la Luna”


La luna provoca las mareas que, convenientemente utilizadas, son una fuente de energía. Pero su incidencia es menor y con repercusiones locales. Hay otra fuente de energía, ésta en la superficie de nuestro satélite, que podría tener repercusiones muy importantes. Es, se dice, la energía del futuro: el helio 3, que se encuentra en abundancia en la superficie selenita. La cuestión es, ahora, saber cuánto se nos resistirá ese futuro.


El helio 3 es un isótopo del elemento natural que se encuentra en el sol en enormes cantidades. Proviene de la descomposición de otro isótopo del segundo elemento natural, el tritio, y es fruto de las reacciones que se producen en el interior del sol, como de otras estrellas. De hecho, el helio 3 que se ha depositado en la luna, entre una y cinco toneladas según los cálculos, proviene del polvo de estrellas, de la estrella más cercana a nosotros. Es un combustible nuclear, para reacciones de fusión, muy seguro y eficiente.

Carlo Ferri, científico del Instituto de Ciencias del Espacio (ICE-CSIC), lo llama “el petróleo espacial del futuro”. Sus ventajas son evidentes. Es una fuente “casi inagotable” y que además es renovable “porque los residuos no contaminan”, según apunta a El Imparcial.

Para surtir todas las necesidades energéticas de la Tierra en un año bastarían 100 toneladas de helio 3. Si extrajésemos el millón de toneladas de nuestro satélite, tendríamos producción de energía, limpia y segura, durante 10.000 años. Sin quemar un solo barril de petróleo ni un camión de carbón ni quitarle un acre de terreno cultivable a la agricultura, como hacen los biocombustibles. Esos 10.000 años son tiempo suficiente para investigar sobre otras fuentes alternativas de energía o desarrollar tecnologías más eficientes y limpias de las que ya conocemos.

A pesar de ello, señala Ferri, “lo cierto es que las agencias espaciales no han hecho publicidad de esto porque es un fenómeno relativamente nuevo y porque detrás hay muchos intereses económicos”. Además se produce un problema geopolítico, pues “la Luna fue declarado patrimonio común de la humanidad, pero por otro lado es claro que el primero que llega se lo queda”.

La llegada del hombre a la Luna, de la que se cumplen cuatro décadas ha abierto ese camino, aunque aún esté muy lejos. Moscú lo tiene en sus planes. Planea construir, a partir de 2015, una base lunar para comenzar a extraer, cinco años más tarde, el preciado mineral. La NASA, por su parte, ha forjado una alianza con China para explotarlo.

Barrera tecnológica, barrera económica
Claro es que explorar, extraer y transportar un combustible desde la Luna hasta la Tierra es muy caro. Unos 100.000 millones de dólares de caro. Una barrera económica que, todo sea dicho, ahora parece infranqueable. Cuando Colón volvió de su primer viaje a América, a pesar de las pérdidas, las especias que trajo del Nuevo Continente hicieron rentable el viaje. De hecho, Gerald Kulcinski, director del Instituto Tecnológico de Fusión, dice que “la energía de la fusión del helio 3 puede ser la clave de la exploración espacial futura y de las colonizaciones”. Pero para producir energía con este elemento se necesita nada menos que una central nuclear de fusión, por lo que su explotación local (local en la Luna) es más que improbable.

Pero para que ocurra algo así con el helio 3 de la Luna tiene que subir mucho el precio del barril y bajar mucho los viajes entre nuestro planeta y su satélite. En estos momentos es implanteable. Pero tampoco se puede dejar de lado. En 2050, con una población mundial de 12.000 millones de personas, la demanda de energía será la actual, multiplicada por ocho. En estos momentos, 100 libras de helio 3 tienen un valor de 64 millones de dólares. 220 libras, lo suficiente como para surtir de electricidad a una ciudad media durante un año, 141 millones.

Los mensajes de que el petróleo toca a su fin, aunque se vienen repitiendo desde la década de los 20’ sin éxito, se oyen hoy como no se oían desde los 70’. La búsqueda de energías alternativas, respetuosas con el medio ambiente y económicamente viables es permanente y, por el momento, nos tiene mirando a la Luna.
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