23 de septiembre de 2021, 2:07:23
Motor

sobre ruedas


La quimera del coche eléctrico


Renault acaba de presentar su “estrella” para los próximos años: su modelo eléctrico bautizado BeBop. Casi todos los medios informativos se han hecho eco del acontecimiento, que sin duda es un hecho relevante en el mundo del automóvil. Según los responsables de la marca francesa, a partir de 2011 habrá modelos de serie, con precios muy aproximados a los modelos actuales de gasolina.


La verdad es que uno acaba por creer que es un “aguafiestas”, pero lo leído en diversas publicaciones e informaciones no hacen sino confirmar que este no es el camino adecuado. Al menos, mientras no se resuelvan los problemas que se plantean en unas sencillas reflexiones.

En primer lugar, es del todo inexacto decir que un vehículo eléctrico es un vehículo “cero emisiones”. Es cierto que un AVE o un coche eléctrico como el BeBop no emiten gases nocivos desde sí mismos, pero la electricidad que consumen si que ha producido gases contaminantes en la planta de producción; al menos, mientras la inmensa mayoría de la energía eléctrica producida proceda de combustibles fósiles como el carbón o el petróleo.

Quemar petróleo para producir electricidad para mover un vehículo es siempre más costoso (en términos energéticos) que quemar directamente petróleo para mover el vehículo. Por lo tanto, lo primero que hay que resolver para popularizar el empleo de vehículos eléctricos es la generación de electricidad por métodos sin contaminación. Y en esto, el papel de la energía atómica será absolutamente primordial.

Renault BeBopEl BeBop emplea una serie de baterías de Ion-Litio, que son considerablemente más baratas que las de Niquel-cadmio. Las utilizadas en este primer prototipo del Renault tienen una vida media de seis años a pleno rendimiento. Pesan 250 kilos y su coste es de aproximadamente el 15 por ciento del total del coche. Si hacemos una comparación con un vehículo convencional, podemos decir que se trata de un coche que cada seis o siete años tiene que pasar por el taller para hacer una sustitución que va a costar unos 3.000 euros. ¿Imaginan que hoy algún fabricante ofreciese ese producto? Aunque estas baterías pueden reciclarse, miles o millones de ellas supondrían un serio problema de contaminación.

Pero ese no es su problema mayor. Nos “venden” como gran avance que el BeBop puede cargarse en un enchufe eléctrico común durante la noche. Que en apenas 6 horas tenemos la carga completa. Y que incluso con una instalación eléctrica especial, más potente, se puede recargar al 80 por ciento en media hora.

Pues muy bien. No queda más remedio que tener garaje, porque no me imagino que haya postes eléctricos con monedas por las calles para que podamos repostar dejando el coche enchufado hasta el día siguiente.

Renault BeBopPero lo peor será cuando nos vayamos de viaje. Porque hay que parar cada 100 kilómetros y esperar al menos esa media hora para cargar las pilas. De Madrid a Barcelona, con cinco paraditas lo solucionamos. Total, ¿Qué son dos horas y media más que se añaden a las 6 horas de viaje? Lo malo es que si un día de éxodo veraniego se ponen en la carretera unos cuantos cientos de miles de coches, parando cada 100 kilómetros… no va a haber atascos en las carreteras porque los que haya en las estaciones serán de órdago. Si dividimos por 7 la autonomía y multiplicamos por 20 el tiempo de repostaje, es necesario cuanto menos multiplicar por 140 el número de puntos de repostaje. Si entre Madrid y Barcelona hay unas 50 estaciones, tendrán que ser 7.000 para prestar un servicio equivalente: unas 10 ó 12 cada kilómetro; ¡bonito paisaje!

Se me dirá que el coche eléctrico no es para desplazamientos de esta naturaleza y que se trata de una solución para el transporte urbano. Pues la verdad es que no me convence. Para el transporte urbano no hay como el transporte colectivo y éste sí que ha demostrado que funciona magníficamente con electricidad: el Metro o los trolebuses son un ejemplo clarísimo. Pero el coste de incrementar el transporte colectivo eléctrico para absorber el que en la actualidad utiliza el transporte individual es desorbitado.

Si lo que la industria de automoción es capaz de ofrecernos en este momento es el prototipo BeBop, mal lo llevamos. Mejor será que sigan evolucionando los motores térmicos, buscando su mayor eficiencia termodinámica. El prototipo de Renault está bien como operación mediática, pero hoy por hoy, no ofrece ninguna alternativa esperanzadora. Lamentablemente.

José María Cernuda
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