27 de noviembre de 2021, 9:48:23
Opinión


Ser honrados con Benedicto XVI

Norberto Alcover


Llama la atención cómo reaccionamos los españoles y muy específicamente nuestros medios de comunicación ante cualquier documento vaticano o también diocesano, es decir, eclesial en cuanto tal. Si reviste algún tipo de posible morbo, sobre todo relacionado con el sexo, entonces se arma la marimorena y sus autores son víctimas de una persecución tan cruel como permanente, hasta el punto de que acaban en el mismo cesto que Galileo, Copérnico y por supuesto la Santa Inquisición. Unos inútiles solamente preocupados por cuestiones de bragueta en una sociedad que rinde culto al “todo vale”, si bien más tarde deplore las consecuencias de esa validez universal.

Pero si, de pronto, un tipo tan inteligente, humanista y por supuesto excelente teólogo como Josep Ratzinger, en estos momentos papa Benedicto XVI, lanza un texto como el de su reciente encíclica, titulada muy a su estilo Caridad en la Verdad, es decir, Amor de obras en espíritu de Verdad, entonces, ante la objetividad del contenido documental, que les supera por completo, quienes zaherían antes los documentos vaticanos, quedan mudos y prefieren desconocer el texto porque, sencillamente, tendrían que darle la razón. Y eso nunca. A un papa nunca se le da la razón porque, por principio, no es capaz de tenerla. El papa necesariamente sirve a oscuros intereses eclesiásticos ligados a la peor política totalitaria internacional. A paseo.

Y sin embargo, Caridad en la Verdad es el más relevante documento aparecido en el mundo sobre la crisis que padecemos. Y lo escribo sin lugar a dudas, vista la pobreza de todos los que aparecen y no van más allá de un metro y medio. Léanlo, por favor. No opten por el silencio a priori pero tampoco a posteriori. En esta ocasión, el Vaticano ha dado en el clavo. Otra cosa es que le hagamos caso.
El Imparcial.  Todos los derechos reservados.  ®2021   |  www.elimparcial.es