16 de septiembre de 2019, 6:38:57
Opinion


ZAPATERO ASUSTADO POR EL DESEMPLEO

Luis María ANSON


Las lluvias de dinero derramadas por Zapatero sobre los municipios con el fin de contener el paro sólo han servido para dar datos favorables antes de las europeas, que era de lo que se trataba. Luego se ha impuesto la cruda realidad. El empleo lo crean, sobre todo, las pequeñas y medianas empresas y las ayudas públicas a ellas deberían destinarse. Zapatero quería disponer de resultados rápidos antes de la prueba electoral europea pero con el dinero que ha despilfarrado se habrían conseguido a medio plazo resultados alentadores.


     El plan E, los brotes verdes, los pronósticos zapaterescos de radiante optimismo, se inclinan hoy ante la tozudez de las cifras. Rozamos ya el 18% en la tasa de paro. En el segundo trimestre los desempleados han crecido en 137.500 personas, lo que significa que estamos ya en 4.137.500 parados. En sólo un año, el número de desocupados se ha disparado en 1.480.200, a los que habría que sumar las contrataciones espúreas de funcionarios y los empleos artificiales que se han creado en los municipios.


     Galopamos con notable brío hacia 4.500.000 parados. Zapatero tiene el propósito de continuar pagando el desempleo cuando se haya extinguido la prestación legal. No lo hace por solidaridad. Lo hace para llegar a las elecciones generales sin movimientos callejeros, con los sindicatos domesticados y Rajoy en babia.


     El déficit, en fin, se va a disparar, la deuda pública comprometerá a varias generaciones, pero los españoles mantendrán la dicha y el regocijo de estar gobernados por el faro de la Alianza de las Civilizaciones, por el sol rojo que calienta nuestros corazones.
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