7 de julio de 2020, 7:14:41
Sociedad

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Una masa de agua cálida invade parte del Océano Glaciar Ártico


La primera campaña oceanográfica en el Ártico del proyecto Artic Tipping Points (ATP, Cambios Bruscos en el Ártico) ha constatado que una masa de agua cálida atlántica invade gran parte del sector europeo del Océano Glaciar Ártico, lo que provoca la fusión rápida del hielo, así como el desplazamiento de especies propias de esta zona hacia el norte. Así lo desvela el CSIC en una nota publicada este lunes.


El Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) ha participado del proyecto Artic Tipping Points, donde ha constatado que una masa de agua cálida atlántica invade parte del Ártico. Los investigadores del CSIC han informado este lunes de que el nivel de calentamiento ha de situarse entre los 3ºC y los 5ºC sobre los niveles de referencia de 1990 para que se produzcan cambios bruscos en
el Ártico.

Según informa en una nota el CSIC, "el Ártico es la zona del planeta donde más rápido está aumentando la temperatura, con una tasa de calentamiento tres veces mayor que el resto de la Tierra: se espera un calentamiento en la zona de hasta 9ºC durante el siglo XXI". El investigador responsable del equipo del CSIC en el proyecto y Premio Nacional de Investigación Carlos Duarte ha afirmado que “las predicciones que hablaban de una rápida fusión del hielo se han visto sobrepasadas por las observaciones y durante los años 2007 y 2008 ha tenido lugar una pérdida brusca de hielo en el Océano Glaciar Ártico que ha supuesto la disminución de más o menos la mitad de la superficie de hielo que quedaba normalmente al final del verano”.

Foto: Manuel E.Vidal (CSIC)


“La espectacular aceleración de la pérdida de hielo en el Ártico en los últimos años sugiere que el cambio climático ha entrado en una nueva fase en esta región, con posibles consecuencias globales. Los modelos actuales sugieren que el Océano Glaciar Ártico podría quedar libre de hielo en verano en un par de décadas, o quizás antes”, añade Duarte.

La campaña, realizada a bordo del buque oceanográfico noruego Jan Mayen y recién finalizada, ha constituido la actividad inaugural del proyecto ATP, financiado por la Unión Europea y con la colaboración de la Fundación BBVA.

El coordinador del proyecto ATP, Paul Wassman, de la Universidad de Tromsø, en Noruega, ha advertido de que “los cambios que estamos observando tendrán efectos sin precedentes en el ecosistema Ártico. Establecer dónde y cuándo se alcanzarán los valores umbrales que desencadenen cambios abruptos es una tarea urgente”. Los cambios abruptos se refieren a la existencia de umbrales de presión a partir de los cuales las perturbaciones menores pueden alterar de forma cualitativa el estado o desarrollo de un sistema.

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