10 de diciembre de 2019, 21:11:43
Cultura

centro artístico


Éxito de CaixaForum, el nuevo museo de arte en Madrid



La obra social recupera una de las escasas muestras de arquitectura industrial en el casco histórico de la ciudad: la antigua Central Eléctrica del Mediodía. Continente de sus exposiciones itinerantes, contenido con valor artístico intrínseco, como una escultura, cincelada por los genios de la arquitectura Herzog & de Meuron. El edifico se alza a partir de un juego de hegemonías. Por una parte, la oferta de exposiciones que inaugura sus paredes con la obra más representativa de artistas contemporáneos, como Cornelia Parker, Carlos Amorales, Marlene Dumas o Johannes Kahrs. Por otra, descubrir a las familias, estudiantes y amantes del arte, un punto de encuentro en la capital. Un nuevo concepto de centro social y cultural, con un programa global e innovador. La cuadratura del triángulo, el museo que se adapta a sus exposiciones y no al revés.

Desde que se restaurase la primera piedra en mayo de 2004 hasta hoy, que nace una nueva perspectiva, de geometría irregular, al asalto de la oferta de ocio madrileño. La galería no sólo acogerá muestras de arte antiguo, moderno y contemporáneo; también abarca la temática social, y promueve el debate en torno a las grandes transformaciones de nuestro tiempo.



La exposición de cooperación internacional "Refugiados, vidas en tránsito" traslada al espectador las condiciones de vida en los campos de refugiados de Gihembe y Kibiza, Ruanda. La iniciativa surge de la preocupación por crear un arte que obtenga credibilidad y refleje asimismo el cariz social de la Fundación. El arte de los ochenta expresa un deseo de cambio, de reconsideración y de búsqueda de un nuevo orden de las cosas. Sesenta millones de euros destinados al ambicioso proyecto de la rehabilitación de la Estación Eléctrica, y más de 400 invertidos en su obra social.

Desde que el edificio se abriera al público, ya son casi 200.000 personas las que han visitado sus instalaciones. Durante las primeras dos semanas, se contabilizó una media de 7.500 visitantes los días de labor y 11.500 los festivos. Todo un récord que ha desbordado incluso las previsiones de la organización. La afluencia se ha estabilizado en unas 6.800 visitas por día desde el 14 de febrero.

La selección que conforma la muestra inaugural repasa las obras de gran contenido simbólico. Una constelación de artistas entre los que destacan Pierre Huyghe, Cornelia Parker, Liu Jianhua, Carlos Amorales, Mario Merz, Giuseppe Penone, o Anselm Kiefer, en un mundo de realidades evanescentes que entremezcla la cadencia expresionista con el arte povera o la revolución conceptual. Centrada en el arte desarrollado desde 1980, la colección de la Entidad ha ido acogiendo las obras de un gran número de artistas de generaciones distintas. En total, más de 700 piezas de colección repartidas entre las galerías que financia en todo el territorio nacional. El objetivo principal del museo madrileño, en su primera exposición, es hacer un repaso de memoria de más de 25 años de recorrido artístico, con una selección de cuarenta obras excepcionales. Arranca así una agenda de actividades que acaricia disciplinas artísticas como la música, el cine o la literatura.

A partir de los fondos de la Galería de los Uffizi, la exposición "El pan de los ángeles" llega por primera vez a España para proponer un recorrido por la espiritualidad de Occidente en torno a un tema central: el sacrificio del hijo de Dios que redime al ser humano del pecado original. Un guiño a los siglos XV y XVII, y a las obras de grandes entre los grandes: Botticelli, Luca Signorelli, Parmigianino, Luca Giordano y Cristofano Allori, entre otros,que habitualmente no se encuentran en exhibición y que podrán contemplarse por primera vez fuera de Italia. Las 45 obras reunidas en la muestra podrán visitarse en Caixaforum desde el 19 de marzo al 25 de mayo.




"Canon Perpetuo", de Cornelia Parker


Arquitectura reconstructiva
"El hecho de no poder partir de cero y tener que respetar la fachada de ladrillo, protegida como patrimonio y reminiscente de la temprana era industrial de Madrid, no ha sido un hándicap, sino que nos ha obligado a buscar soluciones singulares para proyectar un edificio único". Son palabras de Herzog & de Meuron, autores de la espectacular reconversión.


Vestíbulo y librería


La nueva plaza, en sustitución de la gasolinera que surtía al tráfico, encauza la atención del paseante hacia un edificio erigido sobre tres pilares, que parece levitar y se abre al público con una escalinata serpenteante. Explanada que se atreve a rememorar los míticos Jardines Colgantes de Babilonia con la “bioescultura” de Patrick Blanc, un jardín vertical de 24 metros de altura enraizado en una estructura ecológica. El resultado compone un tapiz, una pintura de savia que exhala vida.


El jardín vertical de Patrick Blanc


El muro cubre toda la medianera que delimita la plaza con el paseo del Prado. Una vez en el interior, su decoración absorbe la atención a cada rincón, sorprendiendo con texturas y contrastes, que recuerdan en cierta medida a un ente de piel y hueso, con vida propia. Gruesas tuberías y canalones a ojos vista que entraman su aparato circulatorio, la escalera central, de inspiración modernista, la columna vertebral, y la estructura metálica de acero galvanizado que recubre las paredes de su sótano, recuerdan, con su relieve, a las escamas de los reptiles. El resultado es un edificio singular que comulga tradición y modernidad en pleno centro de Madrid.


Escalera central de inspiración modernista



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