20 de agosto de 2019, 23:19:34
Sociedad

Adicción a estar bronceado


La gente joven no es receptiva a los problemas que genera la tanorexia


En verano es normal ver que a nuestro alrededor todo el mundo tiene buen color, está moreno. Pero, ¿qué pasa cuando vemos que en invierno hay personas que siguen excesivamente bronceadas? La tanorexia es la adicción a tomar el sol y un tanoréxico nunca se ve lo suficientemente moreno. Esta obsesión hace que tengan un 75 por ciento más de posibilidades de padecer un cáncer de piel y, lo que es peor, que a la mayoría de los jóvenes no les preocupe a pesar de conocer las consecuencias.


La tanorexia (del inglés "tan", que significa bronceado) es la adicción a tomar el sol para broncearse cada vez más y lograr así un tono de piel más oscuro. El principal problema es que nunca alcanzará el nivel de bronceado deseado puesto que el individuo siempre cree tener un tono mucho inferior al real.

Estas personas, dada su adicción, tienen un 75 por ciento más de posibilidades de padecer un cáncer de piel. Según el dermatólogo Rafael Giménez, esto se debe a que tienen la necesidad de tomar el sol durante todo el año (en verano sol y en invierno rayos UVA) y afirma que así "es muy probable que genere un melanoma".

La tanorexia lleva al individuo a tomar el sol sin precaución incluso cuando sabe que está en serio riesgo su salud, por lo que para poder superar esta adicción es necesario primero reconocer el problema y acudir a un especialista (psicólogo) después.

Un hombre tomando el sol en la playa.Lo ven lejos
Cuando un médico advierte a un paciente de que si abusa del sol puede acabar teniendo un cáncer de piel, "en general, lo ven tan lejos que no suelen ser muy receptivos a cosas que les dicen que les puede pasar dentro de 15 ó 20 años". Así lo ha explicado a EL IMPARCIAL la médico de familia, Gloria Viñas, que, añade, "esto es más habitual con la gente joven".

La doctora Viñas apunta que "mensaje que lanzamos sobre el cuidado que hay que tener con el sol es una de las cosas que menos efectividad tienen". Esta médico de familia señala que en la consulta se encuentra con las consecuencias de la adicción al sol: "Tengo pacientes de 40 y de 50 años con una piel llena de manchas que van a la consulta a preguntar que ahora qué pueden hacer".

El resultado, explica, "es como si les hubieran puesto un filtro lleno de agujeritos y les hubieran pintado en las manos y en las piernas e incluso en la calva. Con estas personas ya no se puede hacer nada". Cuando acude gente joven a la consulta con problemas en la pie, la doctora Viñas les avisa de que eso es lo que les espera por tomar de forma incontrolada el sol: "Tengo fotos en la consulta que enseño y les explico las consecuencias que va a tener".

"La gente joven no escucha"
Pero, destaca, " la gente joven no le impresiona mucho, la gente joven te escucha poco. Sin embargo, las personas que rondan los 40 ó los 50 años ya empiezan a preocuparse y te hacen más caso".

Gloria Viñas concluye apuntando que "la suerte por decir algo, es que la mayoría de los cánceres de piel que vemos por haber abusado del sol son pequeños, como la típica costra fea que puede salir en la cabeza, la nariz o la sien. Por suerte, los melanomas, que son los malos de verdad, no aparecen con tanta frecuencia".

Aún así, cada año se diagnostican en el mundo dos millones de nuevos casos de cáncer de piel y en el 90 por ciento de las ocasiones se debe a las radiaciones ultravioletas.

La tanorexia es una adicción.


Como el tabaquismo o la anorexia
La evolución de esta obsesión es similar a otras adicciones como el alcoholismo, tabaquismo o la anorexia. A los tanoréxicos que toman el sol con mucha frecuencia, si se les corta el ciclo presentan un grave síndrome de abstinencia. Entre los síntomas nos encontramos con que las personas que tienen esta adicción al sol sufren una ansiedad excesiva por no perder color, además de la frustración crónica por el convencimiento continuo de que su tono es inferior de lo que realmente es.

La causa principal de esta adicción al sol (o a las cabinas de rayos UVA) es el culto a la apariencia. También a las endorfinas, sustancia generada en el cerebro, que producen un efecto relajante que hace que la persona se sienta bien, según un estudio del Centro de Cáncer Fox Chase (EEUU).

Este informe destaca que esta adicción, llevada al extremo, puede acarrear consecuencias muy graves como es el caso del fotoenvejecimiento prematuro o el cáncer de piel.

El exceso de sol es perjudicial para la salud.Los rayos UVA, cancerígenos
Otra de las noticias que se han producido recientemente sobre esta cuestión es que la Organización Mundial de la Salud (OMS), por boca de su Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer, ha clasificado las camas y lámparas de rayos UVA como cancerígenas, elevándolas hasta el máximo nivel de riesgo para la salud.

Los dermatólogos han mostrado su "satisfacción" por el reconocimiento de la peligrosidad de las cabinas de rayos UVA y desde la Asociación Española contra el Cáncer (AECC) se ha matizado que tomar el sol con moderación no supone sufrir tanorexia y que, igualmente, los rayos UVA están indicados por los médicos en casos como la soriasis. Así, la recomendación es que se utilicen estas cabinas sólo en centros controlados y homologados.
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