15 de octubre de 2019, 5:37:48
Opinion


Chávez: “El Gran Hermano”



El célebre escritor británico, George Orwell logró retratar como nadie la tiranía de los regímenes, desde una perspectiva tan original y avanzada para su tiempo, que suele dar escalofríos. Un ejemplo de ello es su maravillosa obra 1984, en donde nos adentra a una sociedad rigurosamente supeditada a la omnipresencia de un “Gran Hermano”, que todo lo observa y todo lo escucha desde la habitación 101.

Al parecer el presidente de Venezuela, Hugo Chávez, ha tomado nota del libro de Orwell, con el propósito de satisfacer su megalomanía y convertirse en la versión caribeña del “Gran Hermano”, a través de la aprobación de una controvertida Ley de Educación, orquestada en 2001, que le daría a su régimen la potestad de controlar la totalidad del sistema educativo venezolano, lo que supondría un valioso instrumento para convertir a los ciudadanos en verdaderos servidores de la “revolución bolivariana”, ya que consagra al Estado como el gran regente, con capacidad formativa, reguladora y punitiva, de la educación del país. En otras palabras, la educación dejaría de ser plural y sólo operaría para uso exclusivo del chavismo.

Semejante idea resulta inverosímil en un país que se auto denomina democrático y con una supuesta visión de futuro llamada “Socialismo del Siglo XXI”; sin embargo, el proyecto no es otra cosa que un nuevo intento del mandatario suramericano de convertir a los venezolanos en seres autómatas de una sociedad orwelliana.

Lo que está pasando en Venezuela no es una de las tantas barrabasadas de Hugo Chávez. Para pesar del pueblo de Bolívar, el otrora teniente coronel está socavando con la pala del pensamiento una sociedad libre: la educación y la libertad de expresión, con el objeto de satisfacer sus delirios de grandeza. Y es que a él le resulta más eficaz gobernar un país inmerso en la ignorancia que uno con conciencia cívica y sin miedo, que sea capaz de rebelarse.

Por lo que la única manera de que Chávez pueda cumplir su misión de revertir 200 años de pensamiento independentista arraigado en las venas de los venezolanos, es comenzar a orquestar un universo como el de “1984”, en donde el poder se concentra en aquella figura que todo lo oye y todo lo ve desde la habitación 101.
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