30 de noviembre de 2020, 18:08:50
Los Lunes de El Imparcial

reseña


Irene Némirovsky: El maestro de almas


Un mundo dividido entre buenos y malos, ricos y pobres, salvadores y salvados, en el que las amistades y los matrimonios se planifican, con todo detalle, como crímenes perfectos y donde el dinero se utiliza para comprar relaciones. Éste es el escenario en el que se mueve El maestro de almas.


Un mundo dividido entre buenos y malos, ricos y pobres, salvadores y salvados, en el que las amistades y los matrimonios se planifican, con todo detalle, como crímenes perfectos y donde el dinero se utiliza para comprar relaciones. Éste es el escenario en el que se mueve El maestro de almas.

Corren los años treinta. Darío Asfar, un joven médico de clase baja originario de Crimea, se instala en Niza junto a su mujer y su hijo recién nacido en busca de una vida mejor. En un primer momento, Darío lucha por conseguir una clientela fija; sin embargo, sus orígenes sólo inspiran rechazo y desconfianza en la población nicense de la época. Esta situación le empuja a buscar caminos alternativos para sacar adelante a su familia: es entonces cuando observa las grandes posibilidades de hacer negocio mediante el uso del psicoanálisis, aplicado a las clases altas de la sociedad.

Darío descubre que la enfermedad más común entre los burgueses es la enfermedad del alma; a partir de aquí y sirviéndose tanto de su profesión como de sus dotes en el campo de la psicología, comienza a tratar a sus pacientes, principalmente mujeres llenas de miedos y obsesiones pero, sobre todo, de una absoluta infelicidad. Por este motivo, la obra bien podría haber tenido como título “El médico de almas”.

Una vez más, Irene Némirovsky brilla por su destreza tanto para la caracterización psicológica de sus personajes como para la descripción de historias y lugares. Unas virtudes capaces de hacer viajar al lector al lugar y momento donde se desarrolla la historia y, del mismo modo, ponerse en la piel de sus protagonistas.

El maestro de almas se publicó por primera vez en 1939 –sólo tres años antes de la muerte de su autora–, cuando el seminario parisino Gringoire decidió insertarlo por entregas bajo el nombre de Las escalas del Levante. Casi setenta años después, la editorial Salamandra ha decidido volver a editarlo sustituyendo, eso sí, su título original debido a que en España ya existe otra obra con ese mismo nombre; es en este momento cuando la obra queda bautizada como El maestro de almas.

Por Lara Montero de Espinosa
El Imparcial.  Todos los derechos reservados.  ®2020   |  www.elimparcial.es