25 de enero de 2020, 22:27:47
Salud

clínicas privadas vs sanidad pública


Turismo sanitario: luces y sombras de esta práctica en España


España es un destino turístico de primer orden mundial. Las condiciones climatológicas, el bajo cose de los alquileres en comparación con otros países y el elevado nivel artístico son algunas de las razones por las que nuestro país tiene éste estatus. Pero los turistas europeos están empezando a visitar nuestra nación por un motivo bien distinto: la sanidad pública. Son miles los casos de turistas que planifican sus vacaciones españolas con vistas a realizarse alguna operación, implantarse prótesis… El Imparcial ha analizado este polémico fenómeno.



El debate en torno a la existencia del turismo sanitario ya hace tiempo que está cerrado. El turismo médico existe, y sus consecuencias negativas han sido denunciadas por El ex presidente de la Junta de Extremadura, Juan Carlos Rodríguez Ibarra, que ha advertido sobre el "turismo sanitario" de personas que desde otros países se desplazan a España para operarse en la sanidad pública española y ha estimado que el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, "tendría que hacer una sanidad para los españoles y sólo para los españoles".

El turismo sanitario en España cuenta con una gran división, que diferencia las actitudes de los pacientes y las consecuencias para nuestro país. Existe un turismo enfocado a balnearios, clínicas privadas o cirugías incluidas en paquetes de viaje; y por otro lado, existe el turismo dirigido a la sanidad pública española. Éste último tiene unas consecuencias económicas negativas, y proporciona varios ejemplos que señalan vacíos de actuación a nivel europeo.

En relación al turismo de la salud enfocado a la sanidad privada, en muchas ocasiones los turistas organizan su viaje atraídos por paquetes turísticos que incluyen alguna intervención quirúrgica, o tratamientos en balnearios. Esta modalidad de turismo se facilita a través de un acuerdo entre las clínicas privadas españolas y tour operadores de países centro europeos, sobre todo. En los paquetes turísticos se suele ofertar el viaje, el alojamiento en la ciudad española, la intervención quirúrgica y su posterior rehabilitación. La potenciación de este tipo de actividad ha provocado que la Mesa de Turismo prevea una facturación de 3.225 millones de euros para 2009, y 1,5 millones de visitantes.

Los precios de las operaciones son sensiblemente inferiores en nuestro país, y la buena reputación de la sanidad provoca que miles de turistas acepten este tipo de ofertas y hagan las maletas en dirección a la costa levantina o andaluza. Así lo atestigua el doctor Juan Manuel Soler, que indica que una operación de cadera puede costar menos de la mitad que en otros países europeos.


El grupo de hospitales USP tiene gran experiencia en el trato a pacientes extranjeros, y los de la costa levantina pueden aportar información de primera mano sobre este tipo de “cliente”. El hospital USP San Jaime de Torrevieja es uno de los más solicitados por turistas. Daniel Aparicio, del gabinete de comunicación, comenta que los pacientes suelen estar de vacaciones en Alicante dos semanas. Los dos primeros días los ocupan en hacerse una revisión y la intervención, y el resto disfrutan de sus vacaciones alicantinas coincidiendo con su periodo de rehabilitación.

Las Palmas de Gran Canaria se ha convertido en un gran foco de atracción hacia turistas que buscan la relajación además de la curación de su enfermedad. Desde que en 2008 se incorporara al circuito internacional de turismo sanitario en el congreso World Health Tourism Congress, gracias a la asociación “Gran Canaria Spa&Wellness”, la isla española ha obtenido un gran número de visitas en relación a la salud. El apoyo del Cabildo se ha traducido en un servicio muy demandado por turistas, que buscan en Gran Canaria servicios médicos, de cirugía estética o de láser en la corrección de defectos ópticos.

La otra cara del turismo sanitario se enfoca a la sanidad pública, al bajo coste de medicamentos y a los vacíos de actuación en torno a los pagos por los servicios médicos. Los datos sobre cuántos pacientes han recibido un tratamiento relacionado con el turismo sanitario son muy complicados de contabilizar. Sanidad calcula unas 300.000 asistencias a turistas europeos en el año 2008 y el pago de las atenciones fue remitido a sus países de origen.


Pero el problema viene en casos como el de extranjeros jubilados que solicitan la residencia en España y, una vez obtenida esta condición, viajan de nuevo a su lugar de origen a someterse a una intervención que posteriormente tiene que pagar nuestro país. Este ejemplo ha sido notificado por el Gabinete de Estudios del Consejo General de Enfermería, que además alerta sobre el vacío de actuación producido por la reglamentación europea, que permite a los ciudadanos miembros del bloque recibir tratamiento médico en cualquier país de la Unión Europea, y eligen España porque el acceso a la asistencia sanitaria es más fácil, al ser universal, gratuita e igualitaria.

El organismo indica que en algunos países del norte de Europa los pacientes deben esperar meses antes de figurar en las listas de espera y aquí la media es de 45 días para una operación corriente. Además, las prótesis allí en ocasiones son de pago y aquí son gratuitas. Este dato es relevante ya que, el perfil típico de turista sanitario es un jubilado británico, alemán o belga, que viaja a España para someterse a una implantación de prótesis de cadera y los puentes coronarios.

La legislación europea supedita este tipo de tratamientos o intervenciones quirúrgicas en el extranjero a dos condiciones: que respondan a una patología diagnosticada previamente y que cuenten con una autorización de los organismos sanitarios del país de origen. Para esquivar esta norma, los turistas aprovechan por ejemplo una crisis aguda de una patología que padecen desde hace tiempo para presentarse en urgencias, donde son examinados y operados si es necesario. Es por esto que resulta destacable el incremento “chocante” de implantes de cadera y marcapasos, de forma gratuita, que sufre en verano los hospitales de la Costa del Sol.


Uno de los problemas directos como consecuencia de esta situación es el desborde que sufren los médicos y hospitales de la costa andaluza. Rebeca García del departamento de comunicación del Colegio Oficial de Médicos de Málaga explica las dificultades que sufren los doctores para tratar a una masa de población que no está censada y que les desborda en la estación veraniega, generando situaciones de déficit, no sólo asistencial, sino económico y de infraestructuras.

Otro de los casos de vacío de actuación del que se aprovechan algunos “turistas sanitarios” esta relacionado con los medicamentos. Desde el Sindicato de Médicos de Málaga han alertado que los turistas acuden a consulta de la sanidad pública española alegando dolencias como por ejemplo migrañas, para cuya curación el doctor elabora recetas del medicamento correspondiente con la que el turista acude a las farmacias para hacer acopio de medicamentos que en su país son sensiblemente más caros. Además, los visitantes no tienen tarjeta sanitaria española, por lo que no se tiene ningún control, ya que no se puede acceder a su historial médico.

Así pues, el turismo médico es un fenómeno que potencialmente puede generar muchos beneficios para las clínicas españolas, pero también provoca que los turistas que lo usan, se aprovechen de los fallos del sistema, ahorrándose un coste elevado y cargándolo a la Sanidad española. De momento, el turismo sanitario, sigue provocando división de opiniones y sobre todo, mucha polémica.
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