13 de diciembre de 2019, 4:42:42
Mundo

referéndum


El Tratado de Lisboa, pendiente hoy de Irlanda


El futuro de Europa dependerá de los decidan este viernes los irlandeses en el segundo referéndum sobre el Tratado de Lisboa.


Algo más de tres millones de irlandeses están llamados a las urnas este viernes para votar sobre la ratificación del Tratado de Lisboa, un texto clave para la reforma de la Unión Europea. Después de rechazarlo mayoritariamente en la consulta popular de junio de 2008, el electorado vuelve a pronunciarse en referéndum sobre un asunto que afecta a más de 500 millones de ciudadanos comunitarios.

En contraste con las encuestas previas al anterior plebiscito, que registraban un empate técnico entre ambos bandos, los sondeos otorgan ahora una victoria mayoritaria para la campaña del 'sí', encabezada por el Gobierno y todos los partidos con representación parlamentaria, excepto el Sinn Fein.

Durante la jornada del jueves, marcada por el tradicional apagón informativo en los medios de comunicación, ambos bandos continuaron haciendo campaña para hacerse con el voto de los que aún no saben si optar por el 'sí' o por el 'no'. Según las encuestas, el número de indecisos es ahora menor con respecto al anterior referéndum, cuando la mayoría de ellos decidió al final respaldar a los opositores del texto. El porcentaje de apoyo oscila en esta ocasión entre el 48% y el 68%, mientras que el de los detractores se sitúa entre el 17% y 33%.

En uno de sus últimos mensajes, el primer ministro Brian Cowen aseguró que no se celebrará una tercera consulta popular para ratificar el Tratado si el electorado lo rechaza de nuevo, por lo que pidió una participación masiva en la votación. En su opinión, un resultado negativo sumiría a la UE en la "incertidumbre" y podría dar lugar a la creación de una Europa de "dos velocidades", con Irlanda situada en el carril lento.

En el bando opuesto, una heterogénea coalición de grupos izquierdistas, pacifistas, neoliberales y ultracatólicos continuó alertando de los riesgos que entraña la ratificación del Tratado. En el ámbito doméstico, advirtieron, Irlanda perdería su independencia fiscal, su neutralidad y su soberanía sobre asuntos como la ley del aborto, la eutanasia o el divorcio.

Para el Sinn Fein, el brazo político del ya inactivo IRA, el Tratado de Lisboa sienta las bases para que la UE cumpla con el supuesto objetivo de crear una superpotencia económica y militar, en detrimento de las políticas sociales y de los derechos de los trabajadores. Su presidente, Gerry Adams, sostiene que la ratificación del texto tendrá consecuencias desastrosas para la isla, cuyo futuro, dice, estará en manos de una elite política en Bruselas.

El presunto déficit democrático de la UE también fue denunciado por el grupo Libertas, del controvertido empresario irlandés Declan Ganley, uno de los artífices de la victoria del 'no' en el anterior referéndum. Ganley insiste en que las preocupaciones que llevaron al electorado a rechazar el documento no han sido abordadas por la UE, a pesar de que se han dado una serie de garantías legales, en forma de protocolos, para que Irlanda pueda mantener, por ejemplo, su comisario europeo y sus políticas fiscales.
La incógnita checa

La incógnita checa
La consulta popular se celebra pocos días después de que un grupo de senadores conservadores de la República Checa presentara un nuevo recurso ante el Tribunal Constitucional para intentar impedir que el Tratado de Lisboa entre en vigor. El presidente de la Alta Corte dijo el jueves que el fallo tardará un mes en producirse.

Mientras, también aumenta la presión sobre el presidente del país, Vaclav Klaus, para que ratifique el documento. El mandatario asegura que no se pronunciará antes de conocerse el resultado el referéndum irlandés. La República Checa y la propia Irlanda son los únicos países de los Veintisiete que aún no han ratificado el Tratado.
El Imparcial.  Todos los derechos reservados.  ®2019   |  www.elimparcial.es