22 de septiembre de 2021, 7:29:52
Madrid

con Madrid 2016 se ha recuperado consenso


Valía la pena


La candidatura española para los juegos olímpicos del 2016 ha tenido efectos tan positivos y favorables que todo lo demás queda en segundo plano.En primer lugar, recuperar por primera vez el consenso, el clima y el ambiente de los años de la transición.


Todos los políticos, las personas y las instituciones, estuvieron codo con codo apoyando el objetivo común de que Madrid fuera la capital olímpica el 2016. En imagen, las cuatro administraciones. Desde la Alta Magistratura del Estado, Su Majestad el Rey Don Juan Carlos, pasando por el Gobierno de la Nación y su presidente, José Luis Rodríguez Zapatero, continuando por lo que ya es un hecho consolidado en el Estado de las Autonomías, en la persona de la Presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre y el mundo municipal, con el alcalde de la Capital del Reino, Alberto Ruiz Gallardón. Además, la sociedad civil representada en este caso por los atletas y deportistas, por asociaciones empresariales, entidades, altos dirigentes deportivos, etc.

Esa imagen de unidad, esa posibilidad de que cuando hay un objetivo que vale la pena, España es capaz de olvidar diferencias, rencillas y tensiones y volcarse para conseguir aquello que es importante para nuestro país, quedará para la historia. Insisto que para los que vivimos la transición fue excepcional ver de nuevo a toda España, a todas las Españas, unidas, acordes y solidarias, coordinadas y generosas, para que Madrid hubiera tenido los Juegos Olímpicos del 2016.

El segundo gran éxito es que por primera vez desde hace mucho tiempo, los españoles vivieron y vibraron con un valor colectivo y, sobre todo, también por primera vez desde hace mucho tiempo, estuvieron, estuvimos, orgullosos de nuestros representantes políticos.

Tan es así, que, incluso en la derrota, ni ha habido disensiones entre los protagonistas ni críticas de la prensa o del público.

Por último, otro resultado que creo que es importante de la presencia española en Copenhague es la aparición de un nuevo líder político a nivel nacional. Ya lo fue a nivel autonómico y lo es a nivel municipal. Ruiz Gallardón es una posibilidad si algún día se requiere un dirigente con capacidad para el conjunto del país. Alberto es actualmente conocido y valorado no sólo en su Madrid sino, también, en las 17 Comunidades Autónomas e incluso en Ceuta y Melilla.

El hecho de que existan líderes capaces de afrontar retos en determinadas circunstancias es un beneficio para el sistema democrático.

El PP tiene en la actualidad un líder claro e indiscutido. Pero cara al futuro e incluso para el líder actual es bueno que existan personalidades políticas, capaces de aportar apoyos y votos en su momento y capaces de ocupar espacios cuando sea necesario.

Creo que Madrid 2016 ya es el pasado y, por tanto, lo que hay que valorar es las consecuencias positivas que para el futuro de España puede y va a tener el efecto Copenhague.

Antes o después, Madrid tendrá uso juegos olímpicos.

Ahora España tiene una minoría política dirigente más unida, más capaz de entenderse y, por tanto, con más posibilidades de afrontar el futuro y la superación de la crisis actual en condiciones y con posibilidades de éxito.


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